Monday, November 20, 2006

Puro sentimiento

20 de noviembre

¿Cómo te sentirías si alguien quisiera que invites a tu cumple a determinadas personas?
Un poco como para obligarte a relacionarte con ellas, a que te hagas amigas ...
Por ejemplo, que invites a las personas de tu edificio, de tu urbanización. Y no pura y exclusivamente a las de tu cole (entre otras cosas, porque no confirmó ni uno de tus amiguitos si irá o no a la fiesta).

Verdad que no lo permitirías? Ni aunque fuera tu madre!

...
Pero, ¿cómo te quedarías ante una respuesta de - "No las quiero invitar, porque ellas no son mis amigas"?.

¿Le dirías acaso que tus amigas están del otro lado del río color plata, o del otro lado del Mediterráneo? ¿Le dirías acaso que con el tiempo aprenderás a que viajen contigo, a que vivan contigo, a que incluso a veces te ayuden a pensar?

Con el tiempo incluso pensando en ellas, aprenderás a reír. Con más ganas.
Porque si tus amigas te vieran hacer eso que hacés que te hace ser, precisamente vos misma, se morirían de la risa. Y vos, con ellas.

Tiene 3 años. Y sí, ya es puro sentimiento.
Creo que desde el día que nació.

El otro día oí decir a alguien que nacer por cesárea, de parto natural o por fórceps te hace ser así o asá.

La verdad es que 3 años después del "Día D" no me la imagino de otra manera.
Porque, creo que desde el día que nació, decidó que encontraría, con su carácter, su lugar en el mundo.

A lo mejor no es un comentario objetivo. Porque claro, soy su madre... ¡ Qué le vamos a hacer! Nos tocó ser pares en la lotería de la vida. Curiosa conjunción, y disyunción a veces: Madre - Hija

¡Feliz Cumple mi vida!

Tuesday, November 14, 2006

14 de noviembre

Vulnerables

Algunos amigos podrán decir, del otro lado del charco, que al escribir tengo reminiscencias, además de mi buenos aires querido, de una serie de televisión argentina inmejorable.
Pero no. Bueno, sí y no. Me acuerdo de buenos aires, y de la serie. Casi cotidianamente de los primeros, y a ratos de la segunda.

Vulnerables somos todos.
Lo veíamos en la serie. Lo veo y lo vivo a diario.

Para los que aún no lo saben, trabajo en un hospital.
No soy médico ni enfermera. Aunque alguna vez me autodefiní como persona que sentía que quería ayudar a la gente, y que bajo esa premisa bien podría hacer sido enfermera.
Pero no, estudié empresariales, me formé en temas de organización y un día, casi sin querer, me convertí en consultora. Y mi misión pasó a ser ayudar a la gente.
Hoy en el área de organización de los servicios generales.

Por qué lo de vulnerables?
No se si es porque trabajo en un hospital que los que me rodean, de alguna manera, están más familiarizados con eso que soberbiamente, casi sin pensar, llamamos Vida. O incluso Muerte.
Personalmente, cada vez más, creo que el umbral que separa a una de la otra es más débil de lo que en algún momento podamos pensar, si es que alguna vez pensamos en eso cuando salimos del hospital.

A lo mejor, incluso por un rato queramos creer que estamos inmunes, precisamente por trabajar en un hospital. Con enfermos, y que los enfermos son siempre los otros.
Algunos no trabajamos directamente en contacto con los enfermos. Mejor dicho, pacientes. Algunos lo hacemos indirectamente, pero si repercute positivamente en ellos, nuestros servicios, que son generales, entonces han valido la pena.

El viernes fue a pedirle un favor a un compañero a otra área.
Y de paso le di un beso, agradeciéndole un favor que le hizo a una amiga que vive en Madrid pero que alguna vez fue paciente en este hospital, cerca del mar. Y del sol.
Él pudo devolverle a mi amiga, a través mío, unos papeles muy preciados para ella. Se los había dejado por error hace años. Y él es el responsable de esa área, además de médico de urgencias.

Tuvimos, por casualidad, una charla interesante.
Me habló de sus tres hijos naturales, de la hija de su pareja actual, de su ex mujer, de su mujer actual. De la energía de los niños cuando tienen 3 años. De la incomodidad de vivir lejos del trabajo, y tener que manejar ida y vuelta todos los días. De mudarse, de los cambios, de cómo se le festejan los cumples a los niños de 3 – estoy un poco preocupada por el cumple de mi hija – en su salita del cole, con caramelos y que seguro que eso representa el mejor cumple del mundo.

Me llevé el favor, que era una receta médica para poder comprar un medicamento carísimo para mi bronquitis, a un precio más asequible con el descuento del seguro social. Le di las gracias, le deseé buen finde y le dije algo así como“no te molesto más, te dejo trabajar. Yo haré lo mismo”.

Ayer falté. Porque tengo bronquitis. Y como cada año, los viruses de noviembre y /o diciembre nunca me perdonan.

Hoy volví a trabajar. Y a verle, por una nueva receta.
Entré directamente a su despacho, pero no estaba.
Todo estaba ordenado, sin papeles desalineados. Toda la colección de fotos en su lugar.

Alguien entró a preguntarme si necesitaba algo urgente.
No, busco a mi compañero. Para una receta, respondí.

Se extrañaron al verme por ahí, y una persona de su equipo me comentó que estaba malo. Y que por varias semanas no lo vería por allí.
Sólo eso.

No pregunté más. Pero me quedé preocupada.
Volví a mi despacho y al entrar con esa típica cara de preocupación, pregunté si por casualidad, alguien sabía algo de este compañero. Algo me sonaba raro.

Me respondieron que ayer tuvo un fuerte dolor de cabeza mientras trabajada. Que le hicieron un TAC, y que se lo llevaron a otro hospital.
En pocos días le van a operar de un pequeño derrame cerebral.

Ya se que esta noche tengo que incluirlo en mis rezos “ a mi manera”. Para que salga todo bien.
Sabés? Va a ser así, entre otras cosas porque el invierno es largo, acaba de empezar, y tengo que ir muchas veces a molestarte al despacho para pedirte recetas ; - )
Ah! No quiero que se me olvide! Gracias por la charla del viernes pasado.

Monday, November 13, 2006

13 de noviembre

Thank you, very much


No somos americanas.
Bueno, no del norte. Sí del sur. Pero en realidad, yo sola. Ella es europea.

Independientemente de si pertenecemos o no a ese gran continente (norte, centro y sur quiero decir) una promesa es una promesa. Y si se hace es para cumplirla.

Hace tiempo le prometí a mi hija, cuando veíamos animadas una creación de Disney creo, que festejaríamos el día de acción de gracias.
Porque gracias al dvd de Winnie the Pooh hemos aprendido que siempre existe algún motivo para dar las gracias.
Uno fundamental es el de contar con buenos amigos.

Hemos comprado una torta, galletas saladas con forma de pez, unos pocos globos, patatas fritas y chuches. ¡Cómo no! Esas gominolas plásticas pero riquísimas evidentemente, aunque yo, retrotrayéndome a mi propia infancia bien las sustituiría por unos buenos sugus multicolores.

La música de fondo será Winnie the Pooh, Winnie the Pooh tan rellenito ... Winnie the Pooh, Winnie the Pooh ...

Recomendable: DVD de Pooh “Una navidad para dar”.

Tuesday, October 31, 2006

Traslado

La chica del perfil de autora del blog se trasladó hace meses de ciudad.
Pero por error u omisión, no lo dio a conocer.

Hay quienes lo saben.
Y ella misma, por supuesto.

Porque no es de acá, ni de allá.
No es de Málaga, como tampoco era de Madrid.

Hoy se pregunta si acaso, inexorablemente, todos somos necesariamente de un lugar en el mundo. Claro, por supuesto, plagiando a Aristarain.

Tampoco sabe si es de buenos aires.
Tendrá que dejar que el sol le pegue en la cara. Y respirar otras brisas. De mar, de sal, de arena.
Entonces, con el tiempo, podrá descubrir si soplan buenos aires en otras coordenadas.

Monday, October 30, 2006

La isla

No es mío. Es de mi "amigo" Bucay... pero impresiona.
Había una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, por supuesto, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio... todos estaban allí.
A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila e incluso previsible. A veces la Rutina hacía que el Aburrimiento se quedara dormido, o el impulso armara algún escándalo, pero muchas veces la Constancia y la Convivencia lograban aquietar el Descontento.
Un día inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una reunión. Cuando la Distracción se dió por enterada y la Pereza llegó al lugar de encuentro, todos estuvieron presentes.Entonces, el Conocimiento dijo:- Tengo una mala noticia que darles: la isla se hunde.
Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:- ¡No, cómo puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!
El conocimiento repitió:- La isla se hunde.
- ¡Pero no puede ser! ¡Quizá estás equivocado!
- El conocimiento casi nunca se equivoca -dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad-. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde.
- ¿Pero qué vamos a hacer ahora? -se preguntaron los demás. Entonces, el Conocimiento contestó:- Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla... Construyan un barco, un bote, una balsa, o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella.
- ¿No podrías ayudarnos? -preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
- No -dijo el conocimiento-, la Previsión y yo hemos construido un avión y en cuanto termine de decirles esto volaremos hasta la isla más cercana.
Las emociones dijeron:-¡No! ¡Pero no! ¿Qué será de nosotros?
Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando de Polizón al Miedo, que como no es tonto ya se había escondido en el motor, dejaron la isla.

Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero. Todas, salvo el Amor. Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:- Dejar esta isla ... después de todo lo que viví aquí ... - ¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo?. Ah ... compartimos tantas cosas ...

Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos.
Tocó cada piedra... y acarició cada rama... Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el Amor: "Quizá la isla se hunda por un ratito, y después resurja. ¿Por qué no?"
Y se quedó durante días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso del hundimiento no era reversible ...

La isla se hundía cada vez más. Sin embargo, el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería. Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande, y que aún cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona más alta. Cualquier cosa era mejor que tener que irse.
Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él. Así que, una vez más, tocó las piedritas de la orilla... y se arrastró por la arena... y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que hasta ahora fue enorme.
Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que si bien no era la que más le gustaba, era la más elevada. Y la isla se hundía cada día un poco más. Y el amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño.

- Después de tantas cosas que pasamos juntos... -le reprochó a la isla. Hasta que, finalmente sólo quedó una minúscula porción de suelo firme; el resto había sido tapado completamente por el agua. Justo en ese momento, el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad.

Comprendió que, sino dejaba la isla, el Amor desaparecía para siempre de la faz de la tierra. Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía. Ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos; había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos. Desde allí podía ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros le comprendiera y le llevara.

Observando el mar, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas. La Riqueza se acercó un poquito a la bahía.
- Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina? Yo sufrí tanto la desaparición de la isla que no pude fabricarme un bote. Y la Riqueza le contestó: -Estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tengo lugar para ti, lo siento. Y siguió su camino sin mirar atrás.
El Amor siguió observando, y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos, caireles, mármoles y florecitas de todos los colores. Llamaba muchísimo la atención. El Amor se estiró un poco y preguntó:- ¡Vanidad.......Vanidad........Llévame contigo!
La Vanidad miró al Amor y le dijo:- Me encantaría llevarte, pero...¡Tienes un aspecto!.....¡estás tan desagradable, tan sucio y tan desaliñado!. Perdón, pero creo que afearías mi barco -y se fue.

Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la tristeza.
- Tristeza, hermana -le dijo-, tú que me conoces tanto, tú no me abandonaras aquí, eres tan sensible como yo...¿me llevarás contigo?
Y la Tristeza le contestó:- Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaaaaaaaaaaan triste...... que prefiero estar sola -y sin decir más, se alejó.

Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haber quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, él y la isla iban a hundirse en el mar hasta desaparecer.
Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final. De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:- Chst-chst-chst.
Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos.

El Amor se sorprendió:- ¿A mí ? - preguntó, llevándose una mano al pecho.
- Sí, sí -dijo el viejito-, a ti. Ven conmigo, yo te salvo. El Amor le miró y quiso darle explicaciones:- Lo que pasó fue que yo me quedé ...
- Entiendo -dijo el viejito sin dejarle terminar la frase, sube.

El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse. No pasó mucho tiempo antes de ver como el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse, y la isla desaparecía para siempre.

- Nunca volverá a existir una isla como ésta -murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito le contradijera y le diera alguna esperanza.
- No -dijo el viejo-, como ésta, nunca.

Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo. Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo. Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.

Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:- ¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y el me salvó. Nadie comprendía que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quién es.

La sabiduría lo miró a los ojos un buen rato y dijo:- Él es el único capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir adelante. El único capaz de darle una nueva oportunidad al Amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, es el tiempo.

Friday, October 27, 2006

Quemado, que huele a secreto

El otro día, leí de paso, así como quien no quiere la cosa que: "Sólo el lacre acepta quemarse para no desvelar un secreto".

A veces los amigos son un poco así como el lacre de los sobres confidenciales que llevamos puestos las personas en la vida.

A veces es el corazón, sin dejarse vencer por la razón, el sobre donde guardamos lo que somos. Lo mejor y lo peor de nosotros mismos.

Gracias por ser, a veces, el lacre color bordó de algunos de los secretos de mi vida.

De nada, si alguna vez lo he podido ser para las cosas importantes de tu vida. Ésas que a veces te queman dentro y necesitas compartir.

Monday, October 23, 2006

Dúo perfecto

El teclado y el monitor. De momento, mis mejores amigos.
El pensamiento, inmaculado. Doy gracias a Dios por semejante milagro.

Mataburros, le decían algunos

Voy a tener que hacerlo. Hace tiempo que lo estoy pensando.
Aunque pueda conectarme electrónicamente, para escribir bien no hay como tener un diccionario al alcance de la mano.

Las primeras palabras que he de buscar son:
- Perdida
- Encuentro

Me siento perdida. En una ciudad ya no tan nueva. Sin puntos de referencia.
No tengo cómo ni con quién, prácticamente encontrarme.

Necesito sobredosis de cafés. Pero compartidos.
Ya van meses de cafeína a solas. Hasta he pensado en dejar el hábito.
Pero no lo consigo.

Multicolor

No estabas en condiciones de responder. Pero el otro día me preguntaba y de paso, tenía ganas de preguntarte, si puede ser posible que con 39,4 grados de fiebre, después de la obligada dosis líquida de paracetamol mientras tu cuerpo intenta recuperarse del sofocón, aparentemente con poca fuerza para nada de nada, puedas sacar energía de no se dónde para corregirme y alterar la letra original de una canción – que evidentemente te gusta mucho, pero a tu manera – para escucharla mientras te dormías.

- Será posible?, me preguntaba.
Evidentemente, lo es.

Me vas a tener que perdonar, hija mía. Pero la vaca de Humahuaca no llevaba zapatos “rosita y azul”. Ni siquiera cuando tenía fiebre.
Sus zapatos eran rojos ;-)

Sunday, October 22, 2006

Pájaros en el mar

No tenía la menor idea de nada. A lo mejor por eso me sorprendió, como el viento en popa.

No conocía mención alguna sobre el velero, ni tampoco sobre la peli. Mucho menos que a Bogart le hubiera encantado desarrollar cierto papel.
Pero no pude dejar de sorprenderme, como supongo que vos tampoco, si leyeras algo así como: “Del mismo material del que están hecho los sueños”.

Era una noticia de un periódico de ayer.
La vi de refilón en un bar, aun sin mi dosis habitual de cafeína, a la hora de desayunar.
Un rico y famoso, seguramente, en no se qué lugar del mundo, encargó la construcción de un velero con una enorme vela como para desafiar hasta un huracán. Obvio, hipotéticamente hablando.

Entonces, vi el nombre del velero: “ El Halcón Maltés". Y de paso, me tiré de cabeza a leer toda la noticia.
Parece que Bogart lo inmortalizó en una entrevista con periodistas al dar esa sintética descripción sobre el material del que parece que está hecho el velero.

Me pregunto si acaso ¿Habrá suficientes existencias de ese preciado material? O ¿quién tendrá en sus manos el proceso logístico del almacén donde se guardan?.

Pst!, por cierto, ¿tus sueños de qué material están hechos?

Desmejorando

A veces siento un dolor en el pecho que no se cómo llamar. Ni tampoco, describir.
No es exactamente físico. Sería fácil su cura, yendo al médico primero y con medicinas, después. Tal vez, claro. Aunque por supuesto, no lo doy por hecho.

A veces creo que podría mitigarlo de la única forma que, si soy sincera, ahora mismo se me ocurre: Escribiendo.

De un tiempo a esta parte escribir se ha convertido en mi vida en algo así como esos paños calientes que no se por qué ni desde cuándo, pero los recuerdo como traídos desde la infancia de mi memoria. O desde la mismísima memoria de mi infancia.
Acaso, ¿alguien sabe el orden correcto de las cosas?

Wednesday, October 11, 2006

No es una cuestión de tamaño

Hace años tenía una ilusión. Una casa grande para organizar una fiesta. Una gran fiesta. (Creo que hasta lo tengo grabado en una cinta de audio).

La cuestión es que tengo una casa grande.
Y he tenido otras grandes también. Pero la fiesta no nay de la China (O sea, nada de nada).

Sobre cumples y fiestas ...
Mañana es el cumple de mi madre. Y no se si será genética o qué, pero a mi mamá no le gusta el día de su cumple. A mí tampoco, la verdad.

Y a lo mejor ... ¿será por eso que la fiesta no llega?

Un amigo argentino dice que eso tiene una gran justificación. Su interpretación es que en la memoria queda algo que podríamos llamar nostalgia, y que eso viene arrastrado desde cuando somos chicos.
Ese día, el día de tu cumple, "Vos sos el rey". O la "reina" de la fiesta. Y de tu propio universo. Y el mundo, a tus pies. Por un día.

Uno crece. Y la vida pasa.
Las preocupaciones también crecen.
Eso no es excusa. Lo se.
Pero sigo cumpliendo años. Cada año, inevitablemente.
Pero la fiesta nunca la he hecho.
Una fiesta algo así como de “tirar la casa por la ventana”

Me quedan 4 años. Para los "40" seguro que la organizo. Por todo lo alto.
O a lo mejor me dejo querer, y que alguien me la organice ; - )

Lo que ya van más de 4 años es ... que no veo a mi mamá delante de una torta de cumple. Ni de unas velas a las que pedirles deseo.
Me suelo valer de la ayuda incondicional de una amiga que se ocupa en mi nombre, de mandarle flores.

Feliz cumple, vieja!

Tuesday, October 10, 2006

Impercepciones y Perfecciones

A veces me pongo a pensar que no se qué cuál de las dos cosas es más mágica.
Si el hecho de que amanezca sin que me de cuenta, mientras conduzco … o que vaya pendiente de ver amanecer, pero no lo consiga percibir.

Ya van por lo menos tres mañanas.
Salgo de casa, subo al coche y digo: "Hoy sí, hoy me voy a dar cuenta".
Pero no lo consigo.

Sucede que es noche entrada. Mientras conduzco, digo.
Y de pronto, ya está la luz que deja ver las cosas. La carretera, los coches, el tráfico fluido cuando ya estoy por llegar a trabajar. El día, el día a día que le dicen …

Lo que no consigo precisar es ese momento exacto en el que sucede.
Por más que me empeño.

Por eso he decidido llamarlo “mágico”. Porque tal vez, está escondido dentro de la chistera de las cosas de la vida. Y como tantas otras cosas es … imperceptible.
Eso lo hace perfecto. Y en eso radica la magia. La maravilla del amanecer es que sucede sin más, inevitablemente cada día. Lo veas o no.

Por lo menos, aunque no sea cara al mar, haber cambiado el horario de trabajo una hora por delante me permite ver amanecer a diario. (Aunque dormir menos también, claro).

Al menos voy haciendo mejor letra. Me voy convirtiendo en mejor alumna de la vida. Esforzándome un poco cada día.

Una peli argentina de hace muchos años se titulaba “Amanece, que no es poco …”. Sería bueno extrapolarlo a varios ámbitos.

Monday, October 09, 2006

Y si fuera cierto ...?

Lo que Jorge Drexler dice…


No somos más
que una gota de luz,
una estrella fugaz,
una chispa tan sólo en la edad del cielo

No somos lo
que quisiéramos ser
Sólo un breve latir
en silencio antiguo con la edad del cielo

Calma …
Todo está en calma
Deja que el beso dure
Deja que el tiempo cure
Deja que el alma
Tenga la misma edad
que la edad del cielo

No somos más
Que un puñado de mar
Una broma de Dios
Un capricho del sol
Del jardín del cielo

No damos pie
Entre tanto tic tac
Entre tanto big bang
Sólo un grano de sal
En el mar del cielo

Calma
Todo está en calma
deja que el beso dure
deja que el tiempo
deja que el alma
tenga la misma edad que la edad del cielo
que la edad del cielo
que la edad del cielo

Friday, October 06, 2006

Cosas indecibles

Los primeros días confesé a mis chicos que vengo de empresas de cultura de “puertas abiertas”. Y que mi intención era trabajar con las puertas abiertas, a menos que necesitara intimidad por determinadas razones.

La verdad es que llevo largos períodos “encapsulada”, porque tengo que sacar pendientes que requieren concentración. Y resulta que somos una Unidad muy concurrida por muchos usuarios. Y el ambiente de trabajo, de puertas hacia fuera, es ruidoso y alborotado.

No les puedo decir lo mucho que les agradezco las carcajadas que dan a veces. Aunque ellos crean que de puertas hacia dentro no se escuchan ; - ).
Tampoco he de mencionar lo que escucharles reír me recarga las pilas mientras estoy concentrada. Ni lo que significa como dosis energética mientras no encuentro, a ratos, los razonamientos para rellenar mis tablas y matrices de decisión.

Porque claro, I´m the boss, y no les debo decir eso …
Y además no puedo, ni quiero, correr el riesgo de que dejen de hacerlo ; - )

Qué tal tu día?

Se pueden tener días mejores, días peores. Días mediocres.
Algún artista, quizás, podría traducirlo en días soleados, días grises. Días a mediatintas.

Hay noches gloriosas.
Sobre todo cuando alguien, alguien a quien querés mucho, mucho pero mucho mucho muchísimo, y probablemente no alcance una vida entera para hacérselo saber, y entender, te diga, porque vos misma se lo enseñaste:

“Te quiero mucho, como la trucha al trucho.
Si te quisiera poco sería como la topa al topo.
Pero te quiero mucho, como la trucha al trucho”
Y te clava sin miedo alguno mientras desnuda un sentimiento, una mirada de ésas que parecen un 2 de Oro en los naipes.

Entonces ...
Entonces no importa si te muerde, te pellizca, se enfada porque no quiere que le lavés la cabeza y entonces te pega de nervios … Vale que te diga "eso", y vale que te lo creas. Sencillamente porque dicen que “los niños no mienten”.


En esos casos ¿vale engañar?, me explico … diciéndole “No, no lloro, me pican mucho los ojos”.

Porque … porque … ¿cómo se le explica a una hija que cuando te caen “ásimas” es porque es una de las maneras en que una madre explica una emoción?

Wednesday, October 04, 2006

Tareas pendientes

Hace poco tiempo empezaba a postear diciendo “leucemia”, y seguía con la descripción rigurosa de la RAE. Apenas era enero de este año, un año que la verdad no empezó con las mejores noticias.

Hoy, siguiendo esos mismos pasos, debería decir “tumor, 38 años” pero en vez de poner seguidamente la definición de la RAE, creo que en este caso es mejor que cada uno de nosotros ponga al leer, la que primero se le cruce por la mente.

Esta mañana, muy temprano, a mitad de camino entre casa y el trabajo, repostaba en Repsol YPF . Como casi siempre. Podríamos llamarlo “patriotismo” o simples costumbres argentinas.

Antes de subirme al coche, después de pagar, y desde la misma gasolinera vi de refilón, casi sin querer, las primeras luces del amanecer. Despuntaban en el cielo los primeros colores rosados, mezclados con algunos tonos de azul preciosos. Y al fondo, bastante al fondo, el mar.

No voy a decir que me emocioné. Porque no me emocioné.
Pero me quedé inmóvil, como en estado de shock, mirando el cielo, y al fondo el mar.
Esa sensación duró apenas unos segundos. Me subí al coche y seguí a trabajar. Pero todavía al entrar, algo me ¿quemaba? en el pecho.

En el camino se me cruzó por la cabeza, a mis 36 años, las pocas veces que me detuve a mirar puestas de sol. O las poquísimas veces que me quedé esperando, simplemente amanecer.
Tampoco me atrevo a mencionar las aún menos veces que caminé abrazada y enamorada a orillas del mar.

Volviendo al “tumor”, ¿qué podríamos decir? Si se pudiera decir algo, claro.
Muchos lo resumen en “toda una vida por delante”.

Una vida para tomar esas decisiones que uno duda tanto, aunque al final serán las acertadas, y esa lista llena de tareas pendientes que cada día nos quitan el sueño.
No se por qué nos desesperan los pendientes porque a lo mejor un día te va a doler la cabeza, o la tripa, o el pecho, y vas a ir a un médico y te va a decir que te agarrés a la vida, a lo que sólo Dios y el destino saben que te queda de resto de vida .... Y seguro que a partir de ese día la lista de las tareas pendientes va a cambiar de cuajo.

No se cuánto le queda.
Lamentablemente el diagnóstico es de lo más poco alentador.

No le conozco. Ni me atrevo a preguntar su nombre.
Pero soy compañera de un familiar suyo.
Y esa persona tiene la entereza de trabajar, de sacar pendientes. Y yo le admiro en secreto.

A los que somos casi de la "misma quinta" nos ha caído como un vaso de agua helada recorriéndonos la espalda.

No nos dijeron su nombre, pero dijeron “tumor, 38 años”.
Y nos sonó a sentencia. A que a cualquiera de nosotros nos podrían dictar esa sentencia un día cualquiera.
(Aunque todos pensamos que las cosas siempre les suceden a los demás ... hasta que un día te mirás al espejo y decís “Eh, el del otro lado del espejo, reaccioná, porque esto me está pasando a mí, y a vos también”.).

38 años: Podríamos decir ... ¿muchas puestas de sol por ver?. ¿Muchos amaneceres? ¿Una larga lista de pendientes? ¿Decisiones bien tomadas? ¿Dudas existenciales?

La verdad es que tampoco se cuántos días me quedan a mí.
Ni cuantos tics de completados lograré en los pendientes que me desesperan porque pasan los días y no los consigo tachar de la lista.

Pero al menos se que la vida está ahí, que vivo en una nueva ciudad de la que tengo el deber de enamorarme. Tanto como ella tiene el derecho de que yo me tome ese deber. Seguro que muy en el fondo Má"ga"la está esperando que me enamore.

E interiormente se que quiero algunos amaneceres, y alguna que otra puesta de sol. Como las de "El Principito".
Y decidirme a caminar descalza a orillas del mar con más frecuencia de la que acostumbro a hacerlo.

Y como auto-regalo de cumple comprarme de una vez por todas el dominio.
Porque ya va siendo hora.
Ya pasado toda una vida ; - ) y más, desde aquel precario primer post.
Recuerdo que llovía , y que era 3 de noviembre ...


También se que ha llegado el día de decir “Gracias”. Por estar del otro lado del monitor. Y por colarte como lector indiscreto cada uno de los días de estos 10 meses de ilusiones, curiosidades e indiscreciones anónimas en muchos casos.

Todos sabemos que hubo días en que aunque estuviera hablando de mí, a veces no era yo. Y viceversa.
Es evidente. Porque este no es más ni menos que mi anverso y mi reverso.

Me parece mentira ...

Que el tiempo pase.
Y que algunas cosas permanezcan en archivos. Y sean revividas con el tiempo.
Como “Heidi” por ejemplo.

Está enganchadísima mirándola.
Y yo me río a solas, a escondidas cuando la veo mirarla.

Es una pena que a esta altura de mi vida ya no recuerdo si a mí me gustaba tanto como a ella, o un poco menos.
O más.
(Habrá que preguntarle a mami. A mi mami.)
Curioso ... a veces, a mí también me llaman “mami”.

A veces creo que Heidi tenía carácter. Y personalidad.
Siempre, con sólo mirarla me doy cuenta que mi hija, la actual televidente de Heidi tiene mucho de ambos.

Carácter y personalidad. Evidentemente.

Tuesday, October 03, 2006

Habrá que enamorarse ...

Hace no mucho tiempo escuché decir por la radio, a un corresponsal de un periódico destinado en otro país que uno debería "obligatoriamente" enamorarse de las ciudades en las que vive. Porque, de lo contrario, uno no podría ser objetivo al hablar de las bondades de esa ciudad. O de sus inconvenientes.

Lo que también, dicho sea de paso, me resultó curioso es que dijera que no necesariamente hay que saber el idioma del país en el que uno habita. Claro está, que en ese caso, uno debería tener unos cuantos buenos intérpretes hasta para poder ir a comprar el pan.

Habrá que enamorarse entonces. Encontrar lugares recónditos, ocultos, con encanto ... en esta ciudad en la que he elegido vivir. Una vez más, yendo detrás de una oportunidad laboral.

Por el momento tengo localizadas unas tumbonas - léase también reposeras - en un "chiringuito" (bar) de la playa, sin necesidad alguna de consumir. (Aunque también cabe la posibilidad de levantarte justo en el momento en que viene el camarero ...). Cerca de las playas de Antonio Martín de Málaga.

También hay una cafetería que a pesar de que aún no he visto la fuente, su nombre propio habla de una fuente. Por cierto, quién era Reding?
Lo que es imposible de no ver es un árbol precioso y con raíces fuertes, fuertes que eclipsa cualquier otra posible mirada.

Me he adentrado en los ¿bosques? de El Morlaco. Pero reservaré ese espacio como destino habitual de otras personas.
Tiene encanto, claro que sí. Pero como no hay lobo a la vista ... tampoco es plan de hacer visitas tipo Caperucita. Es probable que esté condicionada por mi mal sentido de la orientación, pero tal vez por esa razón no podrá ser mi atajo para ir a ninguna parte.

Deberé tomarme en serio esta tarea de enamoramiento.
Por experiencia diré que no es algo que se da de un día para otro. Como escribir bien, tampoco.
Ni ser madre.
Ni asumir que el único árbol que plantaste en la vida haya sido arrasado por obras de construcción en Pinamar.

Dicho sea de paso, Pinamar ... un sinónimo del paraíso. Muchos pinos, el mar cerca ... aunque un poco lejos de acá. Pero muy cerca de mi Buenos Aires querido. Cada vez más querido. Tanto como lejano ...

Monday, October 02, 2006

Unos pocos privilegiados

Unos pocos privilegiados alguna vez hemos escuchado este cuento.
A unos pocos privilegiados se nos ha leído. O regalado.
A otros pocos privilegiados se lo hemos regalado.

Hoy te toca a vos.
Si no te ha tocado antes ya.


Leyenda sobre Baal Shem Tov


Esta historia nos cuenta de un famoso rabino jasídico: Baal Shem Tov.
Baal Shem Tov era conocido dentro de su comunidad porque todos decían que él era un hombre tan piadoso, tan bondadoso, tan casto y tan puro que Dios escuchaba sus palabras cuando él hablaba.
Se había hecho una tradición en este pueblo: Todos los que tenían un deseo insatisfecho o necesitaban algo que no habían podido conseguir iban a ver al rabino.

Baal Shem Tov se reunía con ellos una vez por año, en un día especial que él elegía. Y los llevaba a todos juntos a un lugar único, que él conocía, en medio del bosque. Y una vez allí, cuenta la leyenda, que Baal Shem Tov armaba con ramas y hojas un fuego de una manera muy particular y muy hermosa, y entonaba después una oración en voz muy baja... como si fuera para él mismo.
Y dicen...
que a Dios le gustaban tanto esas palabras que Baal Shem Tov decía, se fascinaba tanto con el fuego armado de esa manera, quería tanto a esa reunión de gente en ese lugar del bosque... que no podía resistir el pedido de Baal Shem Tov y concedía los deseos de todas las personas que ahí estaban.

Cuando el rabino murió, la gente se dio cuenta de que nadie sabía las palabras que Baal Shem Tov decía cuando iban todos juntos a pedir algo...
Pero conocían el lugar en el bosque. Sabían cómo armar el fuego.

Una vez al año, siguiendo la tradición de Baal Shem Tov había instituido, todos los que tenían necesidades y deseos insatisfechos se reunían en ese mismo lugar en el bosque, prendían el fuego de la manera en que habían aprendido del viejo rabino, y como no conocían las palabras cantaban cualquier canción o recitaban un salmo, o sólo se miraban y hablaban de cualquier cosa en ese mismo lugar alrededor del fuego.

Y dicen...
que Dios gustaba tanto del fuego encendido, gustaba tanto de ese lugar en el bosque y de esa gente reunida... que aunque nadie decía las palabras adecuadas, igual concedía los deseos a todos los que ahí estaban.

El tiempo ha pasado y de generación en generación la sabiduría se ha ido perdiendo...
Y aquí estamos nosotros.Nosotros no sabemos cuál es el lugar en el bosque.No sabemos cuáles son las palabras.Ni siquiera sabemos cómo encender el fuego a la manera que Baal Shem Tov lo hacía...
Sin embargo hay algo que sí sabemos:
Sabemos esta historia, sabemos este cuento...y dicen...
que Dios adora tanto este cuento... y que le gusta tanto esta historia... que basta que alguien la cuente, y que alguien la escuche... para que Él, complacido, satisfaga cualquier necesidad y conceda cualquier deseo a todos los que están compartiendo este momento...

Amén... (Que así sea)