Son madre e hija y podríamos suponer que, como en las mejores y peores familias, han de tener rasgos comunes.
Digamos que son pocos, pero categóricos.
La minúscula nariz o la forma rasgada de los ojos de ella, aunque la mayoría precise que comparte la mirada de él.
Con el tiempo, eso a ella ha dejado de importarle. Esos anteriores celos inconfesados, que no inconfesables.
Ella ahora se concentra en los rasgos genéticos causales. Los que ambas comparten, pero no precisamente porque se heredan tan fácil, como el color de los ojos ni la forma de los labios.
Lo que las une, e identifica tal vez, tiene que ver con las manos.
Podríamos llamarlo ... ¿manías?
Como la de recortar etiquetas de las prendas, dejar las cosas perfectamente alineadas, o ese otro más curioso: el de usar las uñas para despegar pegatinas de todos lados.
Lo normal es que por culpa de jugar mucho rato, las pegatinas siempre se quedan con la goma gastada. Es inevitable.
Lo extraordinario es que madre e hija procuran con ahínco, en un acto casi heroico, intentar volver a pegarlas, una y mil veces después de despegarlas una y otra vez ... ¡Como si fuera tan fácil!
Los científicos hablan de los típicos casos de Mendel.
Yo diría que estas otras clases de herencia genética se rigen por otras leyes. Como la de la no casualidad.
Wednesday, November 29, 2006
Fin de la partida
Sin neones ni marquesinas desde la terraza un cartel se asoma y sentencia: “Se vende”.
Sin necesidad de pronunciarse, otras dos palabras resumen una difícil pero implacable decisión: Se acabó.
Mil razones personalizadas: las de él, las de ella. Enfrentadas unas, compartidas otras.
Un común acuerdo deja en manos de una inmobiliaria ese inmueble lleno de objetos. Y aquella terraza, plagada de recuerdos.
Se vende la casa. El juego acabó.
Nadie tenía en la manga el as del amor.
Sobre la mesa una partida inconclusa deja ver las cartas que ningún jugador mostró: Par de corazones.
Par de corazones rotos.
Sin necesidad de pronunciarse, otras dos palabras resumen una difícil pero implacable decisión: Se acabó.
Mil razones personalizadas: las de él, las de ella. Enfrentadas unas, compartidas otras.
Un común acuerdo deja en manos de una inmobiliaria ese inmueble lleno de objetos. Y aquella terraza, plagada de recuerdos.
Se vende la casa. El juego acabó.
Nadie tenía en la manga el as del amor.
Sobre la mesa una partida inconclusa deja ver las cartas que ningún jugador mostró: Par de corazones.
Par de corazones rotos.
Thursday, November 23, 2006
Piropos
Los hay de muchas clases.
Mejores, peores.
Gastados, creativos.
Pero vamos a ir concretamente a uno de otra clase: Intelectual.
El otro día comenté que hay gente, modestia aparte, que me sugiere que escriba algo. Algo de verdad.
Un poco para hacer caso y mencionar, cada tanto, en mis escritos a todos esos que a veces me dicen: - "Ah, pero escribís bien". A lo que yo respondo: - "Es que, gracias a Dios no soy disléxica".
Del otro lado me respondieron algo así como: -"Ya lo has hecho. Escribir algo en serio. El libro lo tienes escrito. Ahora será cuestión de buscarle un guión conexo".
Humm.
No se qué diría Mafalda. A mí me sonó a piropo. De los creativos, e intelectuales incluso.
Y la tarea me resulta descomunal.
Espero no vivir para poder contarlo, como dice Gabo. Sino más bien, para poder lograrlo ...
Mejores, peores.
Gastados, creativos.
Pero vamos a ir concretamente a uno de otra clase: Intelectual.
El otro día comenté que hay gente, modestia aparte, que me sugiere que escriba algo. Algo de verdad.
Un poco para hacer caso y mencionar, cada tanto, en mis escritos a todos esos que a veces me dicen: - "Ah, pero escribís bien". A lo que yo respondo: - "Es que, gracias a Dios no soy disléxica".
Del otro lado me respondieron algo así como: -"Ya lo has hecho. Escribir algo en serio. El libro lo tienes escrito. Ahora será cuestión de buscarle un guión conexo".
Humm.
No se qué diría Mafalda. A mí me sonó a piropo. De los creativos, e intelectuales incluso.
Y la tarea me resulta descomunal.
Espero no vivir para poder contarlo, como dice Gabo. Sino más bien, para poder lograrlo ...
Tuesday, November 21, 2006
Tic tac
No nos vamos a poner en plan trágico. Noooo, ¿para qué?
No te voy a decir, por ejemplo, si te dieran 10 minutos de vida ¿qué harías? Porque está visto que si después suena la campana y te dicen que el juego se acabó, aunque tuvieras esos 10 minutos de gracia, no harías en la vida eso que te propusiste. Porque así somos los seres humanos. Tropezamos más de una, y de dos, y de tres veces en la vida con la misma piedra. ¡Manga de imbéciles!
Pero te voy a preguntar, y de paso, me voy a preguntar, -" ¿qué harías con 10 minutos.?"
10 gloriosos minutos de sobra, de más, de propina. En mi tierra dicen, incluso, "de yapa" ; - )
Sólo 10 minutos pero ... ¿para qué los utilizarías?
Todavía no se para qué quiero en mi vida esos 10 minutos de gracia que tienen todos los relojes que me indican el tiempo.
Creo que ya va siendo hora de averiguarlo.
No te voy a decir, por ejemplo, si te dieran 10 minutos de vida ¿qué harías? Porque está visto que si después suena la campana y te dicen que el juego se acabó, aunque tuvieras esos 10 minutos de gracia, no harías en la vida eso que te propusiste. Porque así somos los seres humanos. Tropezamos más de una, y de dos, y de tres veces en la vida con la misma piedra. ¡Manga de imbéciles!
Pero te voy a preguntar, y de paso, me voy a preguntar, -" ¿qué harías con 10 minutos.?"
10 gloriosos minutos de sobra, de más, de propina. En mi tierra dicen, incluso, "de yapa" ; - )
Sólo 10 minutos pero ... ¿para qué los utilizarías?
Todavía no se para qué quiero en mi vida esos 10 minutos de gracia que tienen todos los relojes que me indican el tiempo.
Creo que ya va siendo hora de averiguarlo.
Monday, November 20, 2006
Puro sentimiento
20 de noviembre
¿Cómo te sentirías si alguien quisiera que invites a tu cumple a determinadas personas?
Un poco como para obligarte a relacionarte con ellas, a que te hagas amigas ...
Por ejemplo, que invites a las personas de tu edificio, de tu urbanización. Y no pura y exclusivamente a las de tu cole (entre otras cosas, porque no confirmó ni uno de tus amiguitos si irá o no a la fiesta).
Verdad que no lo permitirías? Ni aunque fuera tu madre!
...
Pero, ¿cómo te quedarías ante una respuesta de - "No las quiero invitar, porque ellas no son mis amigas"?.
¿Le dirías acaso que tus amigas están del otro lado del río color plata, o del otro lado del Mediterráneo? ¿Le dirías acaso que con el tiempo aprenderás a que viajen contigo, a que vivan contigo, a que incluso a veces te ayuden a pensar?
Con el tiempo incluso pensando en ellas, aprenderás a reír. Con más ganas.
Porque si tus amigas te vieran hacer eso que hacés que te hace ser, precisamente vos misma, se morirían de la risa. Y vos, con ellas.
Tiene 3 años. Y sí, ya es puro sentimiento.
Creo que desde el día que nació.
El otro día oí decir a alguien que nacer por cesárea, de parto natural o por fórceps te hace ser así o asá.
La verdad es que 3 años después del "Día D" no me la imagino de otra manera.
Porque, creo que desde el día que nació, decidó que encontraría, con su carácter, su lugar en el mundo.
A lo mejor no es un comentario objetivo. Porque claro, soy su madre... ¡ Qué le vamos a hacer! Nos tocó ser pares en la lotería de la vida. Curiosa conjunción, y disyunción a veces: Madre - Hija
¡Feliz Cumple mi vida!
¿Cómo te sentirías si alguien quisiera que invites a tu cumple a determinadas personas?
Un poco como para obligarte a relacionarte con ellas, a que te hagas amigas ...
Por ejemplo, que invites a las personas de tu edificio, de tu urbanización. Y no pura y exclusivamente a las de tu cole (entre otras cosas, porque no confirmó ni uno de tus amiguitos si irá o no a la fiesta).
Verdad que no lo permitirías? Ni aunque fuera tu madre!
...
Pero, ¿cómo te quedarías ante una respuesta de - "No las quiero invitar, porque ellas no son mis amigas"?.
¿Le dirías acaso que tus amigas están del otro lado del río color plata, o del otro lado del Mediterráneo? ¿Le dirías acaso que con el tiempo aprenderás a que viajen contigo, a que vivan contigo, a que incluso a veces te ayuden a pensar?
Con el tiempo incluso pensando en ellas, aprenderás a reír. Con más ganas.
Porque si tus amigas te vieran hacer eso que hacés que te hace ser, precisamente vos misma, se morirían de la risa. Y vos, con ellas.
Tiene 3 años. Y sí, ya es puro sentimiento.
Creo que desde el día que nació.
El otro día oí decir a alguien que nacer por cesárea, de parto natural o por fórceps te hace ser así o asá.
La verdad es que 3 años después del "Día D" no me la imagino de otra manera.
Porque, creo que desde el día que nació, decidó que encontraría, con su carácter, su lugar en el mundo.
A lo mejor no es un comentario objetivo. Porque claro, soy su madre... ¡ Qué le vamos a hacer! Nos tocó ser pares en la lotería de la vida. Curiosa conjunción, y disyunción a veces: Madre - Hija
¡Feliz Cumple mi vida!
Tuesday, November 14, 2006
14 de noviembre
Vulnerables
Algunos amigos podrán decir, del otro lado del charco, que al escribir tengo reminiscencias, además de mi buenos aires querido, de una serie de televisión argentina inmejorable.
Pero no. Bueno, sí y no. Me acuerdo de buenos aires, y de la serie. Casi cotidianamente de los primeros, y a ratos de la segunda.
Vulnerables somos todos.
Lo veíamos en la serie. Lo veo y lo vivo a diario.
Para los que aún no lo saben, trabajo en un hospital.
No soy médico ni enfermera. Aunque alguna vez me autodefiní como persona que sentía que quería ayudar a la gente, y que bajo esa premisa bien podría hacer sido enfermera.
Pero no, estudié empresariales, me formé en temas de organización y un día, casi sin querer, me convertí en consultora. Y mi misión pasó a ser ayudar a la gente.
Hoy en el área de organización de los servicios generales.
Por qué lo de vulnerables?
No se si es porque trabajo en un hospital que los que me rodean, de alguna manera, están más familiarizados con eso que soberbiamente, casi sin pensar, llamamos Vida. O incluso Muerte.
Personalmente, cada vez más, creo que el umbral que separa a una de la otra es más débil de lo que en algún momento podamos pensar, si es que alguna vez pensamos en eso cuando salimos del hospital.
A lo mejor, incluso por un rato queramos creer que estamos inmunes, precisamente por trabajar en un hospital. Con enfermos, y que los enfermos son siempre los otros.
Algunos no trabajamos directamente en contacto con los enfermos. Mejor dicho, pacientes. Algunos lo hacemos indirectamente, pero si repercute positivamente en ellos, nuestros servicios, que son generales, entonces han valido la pena.
El viernes fue a pedirle un favor a un compañero a otra área.
Y de paso le di un beso, agradeciéndole un favor que le hizo a una amiga que vive en Madrid pero que alguna vez fue paciente en este hospital, cerca del mar. Y del sol.
Él pudo devolverle a mi amiga, a través mío, unos papeles muy preciados para ella. Se los había dejado por error hace años. Y él es el responsable de esa área, además de médico de urgencias.
Tuvimos, por casualidad, una charla interesante.
Me habló de sus tres hijos naturales, de la hija de su pareja actual, de su ex mujer, de su mujer actual. De la energía de los niños cuando tienen 3 años. De la incomodidad de vivir lejos del trabajo, y tener que manejar ida y vuelta todos los días. De mudarse, de los cambios, de cómo se le festejan los cumples a los niños de 3 – estoy un poco preocupada por el cumple de mi hija – en su salita del cole, con caramelos y que seguro que eso representa el mejor cumple del mundo.
Me llevé el favor, que era una receta médica para poder comprar un medicamento carísimo para mi bronquitis, a un precio más asequible con el descuento del seguro social. Le di las gracias, le deseé buen finde y le dije algo así como“no te molesto más, te dejo trabajar. Yo haré lo mismo”.
Ayer falté. Porque tengo bronquitis. Y como cada año, los viruses de noviembre y /o diciembre nunca me perdonan.
Hoy volví a trabajar. Y a verle, por una nueva receta.
Entré directamente a su despacho, pero no estaba.
Todo estaba ordenado, sin papeles desalineados. Toda la colección de fotos en su lugar.
Alguien entró a preguntarme si necesitaba algo urgente.
No, busco a mi compañero. Para una receta, respondí.
Se extrañaron al verme por ahí, y una persona de su equipo me comentó que estaba malo. Y que por varias semanas no lo vería por allí.
Sólo eso.
No pregunté más. Pero me quedé preocupada.
Volví a mi despacho y al entrar con esa típica cara de preocupación, pregunté si por casualidad, alguien sabía algo de este compañero. Algo me sonaba raro.
Me respondieron que ayer tuvo un fuerte dolor de cabeza mientras trabajada. Que le hicieron un TAC, y que se lo llevaron a otro hospital.
En pocos días le van a operar de un pequeño derrame cerebral.
Ya se que esta noche tengo que incluirlo en mis rezos “ a mi manera”. Para que salga todo bien.
Sabés? Va a ser así, entre otras cosas porque el invierno es largo, acaba de empezar, y tengo que ir muchas veces a molestarte al despacho para pedirte recetas ; - )
Ah! No quiero que se me olvide! Gracias por la charla del viernes pasado.
Algunos amigos podrán decir, del otro lado del charco, que al escribir tengo reminiscencias, además de mi buenos aires querido, de una serie de televisión argentina inmejorable.
Pero no. Bueno, sí y no. Me acuerdo de buenos aires, y de la serie. Casi cotidianamente de los primeros, y a ratos de la segunda.
Vulnerables somos todos.
Lo veíamos en la serie. Lo veo y lo vivo a diario.
Para los que aún no lo saben, trabajo en un hospital.
No soy médico ni enfermera. Aunque alguna vez me autodefiní como persona que sentía que quería ayudar a la gente, y que bajo esa premisa bien podría hacer sido enfermera.
Pero no, estudié empresariales, me formé en temas de organización y un día, casi sin querer, me convertí en consultora. Y mi misión pasó a ser ayudar a la gente.
Hoy en el área de organización de los servicios generales.
Por qué lo de vulnerables?
No se si es porque trabajo en un hospital que los que me rodean, de alguna manera, están más familiarizados con eso que soberbiamente, casi sin pensar, llamamos Vida. O incluso Muerte.
Personalmente, cada vez más, creo que el umbral que separa a una de la otra es más débil de lo que en algún momento podamos pensar, si es que alguna vez pensamos en eso cuando salimos del hospital.
A lo mejor, incluso por un rato queramos creer que estamos inmunes, precisamente por trabajar en un hospital. Con enfermos, y que los enfermos son siempre los otros.
Algunos no trabajamos directamente en contacto con los enfermos. Mejor dicho, pacientes. Algunos lo hacemos indirectamente, pero si repercute positivamente en ellos, nuestros servicios, que son generales, entonces han valido la pena.
El viernes fue a pedirle un favor a un compañero a otra área.
Y de paso le di un beso, agradeciéndole un favor que le hizo a una amiga que vive en Madrid pero que alguna vez fue paciente en este hospital, cerca del mar. Y del sol.
Él pudo devolverle a mi amiga, a través mío, unos papeles muy preciados para ella. Se los había dejado por error hace años. Y él es el responsable de esa área, además de médico de urgencias.
Tuvimos, por casualidad, una charla interesante.
Me habló de sus tres hijos naturales, de la hija de su pareja actual, de su ex mujer, de su mujer actual. De la energía de los niños cuando tienen 3 años. De la incomodidad de vivir lejos del trabajo, y tener que manejar ida y vuelta todos los días. De mudarse, de los cambios, de cómo se le festejan los cumples a los niños de 3 – estoy un poco preocupada por el cumple de mi hija – en su salita del cole, con caramelos y que seguro que eso representa el mejor cumple del mundo.
Me llevé el favor, que era una receta médica para poder comprar un medicamento carísimo para mi bronquitis, a un precio más asequible con el descuento del seguro social. Le di las gracias, le deseé buen finde y le dije algo así como“no te molesto más, te dejo trabajar. Yo haré lo mismo”.
Ayer falté. Porque tengo bronquitis. Y como cada año, los viruses de noviembre y /o diciembre nunca me perdonan.
Hoy volví a trabajar. Y a verle, por una nueva receta.
Entré directamente a su despacho, pero no estaba.
Todo estaba ordenado, sin papeles desalineados. Toda la colección de fotos en su lugar.
Alguien entró a preguntarme si necesitaba algo urgente.
No, busco a mi compañero. Para una receta, respondí.
Se extrañaron al verme por ahí, y una persona de su equipo me comentó que estaba malo. Y que por varias semanas no lo vería por allí.
Sólo eso.
No pregunté más. Pero me quedé preocupada.
Volví a mi despacho y al entrar con esa típica cara de preocupación, pregunté si por casualidad, alguien sabía algo de este compañero. Algo me sonaba raro.
Me respondieron que ayer tuvo un fuerte dolor de cabeza mientras trabajada. Que le hicieron un TAC, y que se lo llevaron a otro hospital.
En pocos días le van a operar de un pequeño derrame cerebral.
Ya se que esta noche tengo que incluirlo en mis rezos “ a mi manera”. Para que salga todo bien.
Sabés? Va a ser así, entre otras cosas porque el invierno es largo, acaba de empezar, y tengo que ir muchas veces a molestarte al despacho para pedirte recetas ; - )
Ah! No quiero que se me olvide! Gracias por la charla del viernes pasado.
Monday, November 13, 2006
13 de noviembre
Thank you, very much
No somos americanas.
Bueno, no del norte. Sí del sur. Pero en realidad, yo sola. Ella es europea.
Independientemente de si pertenecemos o no a ese gran continente (norte, centro y sur quiero decir) una promesa es una promesa. Y si se hace es para cumplirla.
Hace tiempo le prometí a mi hija, cuando veíamos animadas una creación de Disney creo, que festejaríamos el día de acción de gracias.
Porque gracias al dvd de Winnie the Pooh hemos aprendido que siempre existe algún motivo para dar las gracias.
Uno fundamental es el de contar con buenos amigos.
Hemos comprado una torta, galletas saladas con forma de pez, unos pocos globos, patatas fritas y chuches. ¡Cómo no! Esas gominolas plásticas pero riquísimas evidentemente, aunque yo, retrotrayéndome a mi propia infancia bien las sustituiría por unos buenos sugus multicolores.
La música de fondo será Winnie the Pooh, Winnie the Pooh tan rellenito ... Winnie the Pooh, Winnie the Pooh ...
Recomendable: DVD de Pooh “Una navidad para dar”.
No somos americanas.
Bueno, no del norte. Sí del sur. Pero en realidad, yo sola. Ella es europea.
Independientemente de si pertenecemos o no a ese gran continente (norte, centro y sur quiero decir) una promesa es una promesa. Y si se hace es para cumplirla.
Hace tiempo le prometí a mi hija, cuando veíamos animadas una creación de Disney creo, que festejaríamos el día de acción de gracias.
Porque gracias al dvd de Winnie the Pooh hemos aprendido que siempre existe algún motivo para dar las gracias.
Uno fundamental es el de contar con buenos amigos.
Hemos comprado una torta, galletas saladas con forma de pez, unos pocos globos, patatas fritas y chuches. ¡Cómo no! Esas gominolas plásticas pero riquísimas evidentemente, aunque yo, retrotrayéndome a mi propia infancia bien las sustituiría por unos buenos sugus multicolores.
La música de fondo será Winnie the Pooh, Winnie the Pooh tan rellenito ... Winnie the Pooh, Winnie the Pooh ...
Recomendable: DVD de Pooh “Una navidad para dar”.
Tuesday, October 31, 2006
Traslado
La chica del perfil de autora del blog se trasladó hace meses de ciudad.
Pero por error u omisión, no lo dio a conocer.
Hay quienes lo saben.
Y ella misma, por supuesto.
Porque no es de acá, ni de allá.
No es de Málaga, como tampoco era de Madrid.
Hoy se pregunta si acaso, inexorablemente, todos somos necesariamente de un lugar en el mundo. Claro, por supuesto, plagiando a Aristarain.
Tampoco sabe si es de buenos aires.
Tendrá que dejar que el sol le pegue en la cara. Y respirar otras brisas. De mar, de sal, de arena.
Entonces, con el tiempo, podrá descubrir si soplan buenos aires en otras coordenadas.
Pero por error u omisión, no lo dio a conocer.
Hay quienes lo saben.
Y ella misma, por supuesto.
Porque no es de acá, ni de allá.
No es de Málaga, como tampoco era de Madrid.
Hoy se pregunta si acaso, inexorablemente, todos somos necesariamente de un lugar en el mundo. Claro, por supuesto, plagiando a Aristarain.
Tampoco sabe si es de buenos aires.
Tendrá que dejar que el sol le pegue en la cara. Y respirar otras brisas. De mar, de sal, de arena.
Entonces, con el tiempo, podrá descubrir si soplan buenos aires en otras coordenadas.
Monday, October 30, 2006
La isla
No es mío. Es de mi "amigo" Bucay... pero impresiona.
Había una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, por supuesto, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio... todos estaban allí.
A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila e incluso previsible. A veces la Rutina hacía que el Aburrimiento se quedara dormido, o el impulso armara algún escándalo, pero muchas veces la Constancia y la Convivencia lograban aquietar el Descontento.
Un día inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una reunión. Cuando la Distracción se dió por enterada y la Pereza llegó al lugar de encuentro, todos estuvieron presentes.Entonces, el Conocimiento dijo:- Tengo una mala noticia que darles: la isla se hunde.
Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:- ¡No, cómo puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!
El conocimiento repitió:- La isla se hunde.
- ¡Pero no puede ser! ¡Quizá estás equivocado!
- El conocimiento casi nunca se equivoca -dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad-. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde.
- ¿Pero qué vamos a hacer ahora? -se preguntaron los demás. Entonces, el Conocimiento contestó:- Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla... Construyan un barco, un bote, una balsa, o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella.
- ¿No podrías ayudarnos? -preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
- No -dijo el conocimiento-, la Previsión y yo hemos construido un avión y en cuanto termine de decirles esto volaremos hasta la isla más cercana.
Las emociones dijeron:-¡No! ¡Pero no! ¿Qué será de nosotros?
Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando de Polizón al Miedo, que como no es tonto ya se había escondido en el motor, dejaron la isla.
Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero. Todas, salvo el Amor. Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:- Dejar esta isla ... después de todo lo que viví aquí ... - ¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo?. Ah ... compartimos tantas cosas ...
Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos.
Tocó cada piedra... y acarició cada rama... Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el Amor: "Quizá la isla se hunda por un ratito, y después resurja. ¿Por qué no?"
Y se quedó durante días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso del hundimiento no era reversible ...
La isla se hundía cada vez más. Sin embargo, el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería. Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande, y que aún cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona más alta. Cualquier cosa era mejor que tener que irse.
Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él. Así que, una vez más, tocó las piedritas de la orilla... y se arrastró por la arena... y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que hasta ahora fue enorme.
Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que si bien no era la que más le gustaba, era la más elevada. Y la isla se hundía cada día un poco más. Y el amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño.
- Después de tantas cosas que pasamos juntos... -le reprochó a la isla. Hasta que, finalmente sólo quedó una minúscula porción de suelo firme; el resto había sido tapado completamente por el agua. Justo en ese momento, el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad.
Comprendió que, sino dejaba la isla, el Amor desaparecía para siempre de la faz de la tierra. Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía. Ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos; había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos. Desde allí podía ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros le comprendiera y le llevara.
Observando el mar, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas. La Riqueza se acercó un poquito a la bahía.
- Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina? Yo sufrí tanto la desaparición de la isla que no pude fabricarme un bote. Y la Riqueza le contestó: -Estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tengo lugar para ti, lo siento. Y siguió su camino sin mirar atrás.
El Amor siguió observando, y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos, caireles, mármoles y florecitas de todos los colores. Llamaba muchísimo la atención. El Amor se estiró un poco y preguntó:- ¡Vanidad.......Vanidad........Llévame contigo!
La Vanidad miró al Amor y le dijo:- Me encantaría llevarte, pero...¡Tienes un aspecto!.....¡estás tan desagradable, tan sucio y tan desaliñado!. Perdón, pero creo que afearías mi barco -y se fue.
Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la tristeza.
- Tristeza, hermana -le dijo-, tú que me conoces tanto, tú no me abandonaras aquí, eres tan sensible como yo...¿me llevarás contigo?
Y la Tristeza le contestó:- Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaaaaaaaaaaan triste...... que prefiero estar sola -y sin decir más, se alejó.
Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haber quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, él y la isla iban a hundirse en el mar hasta desaparecer.
Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final. De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:- Chst-chst-chst.
Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos.
El Amor se sorprendió:- ¿A mí ? - preguntó, llevándose una mano al pecho.
- Sí, sí -dijo el viejito-, a ti. Ven conmigo, yo te salvo. El Amor le miró y quiso darle explicaciones:- Lo que pasó fue que yo me quedé ...
- Entiendo -dijo el viejito sin dejarle terminar la frase, sube.
El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse. No pasó mucho tiempo antes de ver como el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse, y la isla desaparecía para siempre.
- Nunca volverá a existir una isla como ésta -murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito le contradijera y le diera alguna esperanza.
- No -dijo el viejo-, como ésta, nunca.
Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo. Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo. Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.
Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:- ¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y el me salvó. Nadie comprendía que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quién es.
La sabiduría lo miró a los ojos un buen rato y dijo:- Él es el único capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir adelante. El único capaz de darle una nueva oportunidad al Amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, es el tiempo.
A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila e incluso previsible. A veces la Rutina hacía que el Aburrimiento se quedara dormido, o el impulso armara algún escándalo, pero muchas veces la Constancia y la Convivencia lograban aquietar el Descontento.
Un día inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una reunión. Cuando la Distracción se dió por enterada y la Pereza llegó al lugar de encuentro, todos estuvieron presentes.Entonces, el Conocimiento dijo:- Tengo una mala noticia que darles: la isla se hunde.
Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:- ¡No, cómo puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!
El conocimiento repitió:- La isla se hunde.
- ¡Pero no puede ser! ¡Quizá estás equivocado!
- El conocimiento casi nunca se equivoca -dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad-. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde.
- ¿Pero qué vamos a hacer ahora? -se preguntaron los demás. Entonces, el Conocimiento contestó:- Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla... Construyan un barco, un bote, una balsa, o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella.
- ¿No podrías ayudarnos? -preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
- No -dijo el conocimiento-, la Previsión y yo hemos construido un avión y en cuanto termine de decirles esto volaremos hasta la isla más cercana.
Las emociones dijeron:-¡No! ¡Pero no! ¿Qué será de nosotros?
Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando de Polizón al Miedo, que como no es tonto ya se había escondido en el motor, dejaron la isla.
Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero. Todas, salvo el Amor. Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:- Dejar esta isla ... después de todo lo que viví aquí ... - ¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo?. Ah ... compartimos tantas cosas ...
Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos.
Tocó cada piedra... y acarició cada rama... Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el Amor: "Quizá la isla se hunda por un ratito, y después resurja. ¿Por qué no?"
Y se quedó durante días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso del hundimiento no era reversible ...
La isla se hundía cada vez más. Sin embargo, el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería. Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande, y que aún cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona más alta. Cualquier cosa era mejor que tener que irse.
Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él. Así que, una vez más, tocó las piedritas de la orilla... y se arrastró por la arena... y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que hasta ahora fue enorme.
Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que si bien no era la que más le gustaba, era la más elevada. Y la isla se hundía cada día un poco más. Y el amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño.
- Después de tantas cosas que pasamos juntos... -le reprochó a la isla. Hasta que, finalmente sólo quedó una minúscula porción de suelo firme; el resto había sido tapado completamente por el agua. Justo en ese momento, el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad.
Comprendió que, sino dejaba la isla, el Amor desaparecía para siempre de la faz de la tierra. Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía. Ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos; había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos. Desde allí podía ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros le comprendiera y le llevara.
Observando el mar, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas. La Riqueza se acercó un poquito a la bahía.
- Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina? Yo sufrí tanto la desaparición de la isla que no pude fabricarme un bote. Y la Riqueza le contestó: -Estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tengo lugar para ti, lo siento. Y siguió su camino sin mirar atrás.
El Amor siguió observando, y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos, caireles, mármoles y florecitas de todos los colores. Llamaba muchísimo la atención. El Amor se estiró un poco y preguntó:- ¡Vanidad.......Vanidad........Llévame contigo!
La Vanidad miró al Amor y le dijo:- Me encantaría llevarte, pero...¡Tienes un aspecto!.....¡estás tan desagradable, tan sucio y tan desaliñado!. Perdón, pero creo que afearías mi barco -y se fue.
Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la tristeza.
- Tristeza, hermana -le dijo-, tú que me conoces tanto, tú no me abandonaras aquí, eres tan sensible como yo...¿me llevarás contigo?
Y la Tristeza le contestó:- Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaaaaaaaaaaan triste...... que prefiero estar sola -y sin decir más, se alejó.
Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haber quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, él y la isla iban a hundirse en el mar hasta desaparecer.
Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final. De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:- Chst-chst-chst.
Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos.
El Amor se sorprendió:- ¿A mí ? - preguntó, llevándose una mano al pecho.
- Sí, sí -dijo el viejito-, a ti. Ven conmigo, yo te salvo. El Amor le miró y quiso darle explicaciones:- Lo que pasó fue que yo me quedé ...
- Entiendo -dijo el viejito sin dejarle terminar la frase, sube.
El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse. No pasó mucho tiempo antes de ver como el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse, y la isla desaparecía para siempre.
- Nunca volverá a existir una isla como ésta -murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito le contradijera y le diera alguna esperanza.
- No -dijo el viejo-, como ésta, nunca.
Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo. Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo. Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.
Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:- ¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y el me salvó. Nadie comprendía que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quién es.
La sabiduría lo miró a los ojos un buen rato y dijo:- Él es el único capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir adelante. El único capaz de darle una nueva oportunidad al Amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, es el tiempo.
Friday, October 27, 2006
Quemado, que huele a secreto
El otro día, leí de paso, así como quien no quiere la cosa que: "Sólo el lacre acepta quemarse para no desvelar un secreto".
A veces los amigos son un poco así como el lacre de los sobres confidenciales que llevamos puestos las personas en la vida.
A veces es el corazón, sin dejarse vencer por la razón, el sobre donde guardamos lo que somos. Lo mejor y lo peor de nosotros mismos.
Gracias por ser, a veces, el lacre color bordó de algunos de los secretos de mi vida.
De nada, si alguna vez lo he podido ser para las cosas importantes de tu vida. Ésas que a veces te queman dentro y necesitas compartir.
A veces los amigos son un poco así como el lacre de los sobres confidenciales que llevamos puestos las personas en la vida.
A veces es el corazón, sin dejarse vencer por la razón, el sobre donde guardamos lo que somos. Lo mejor y lo peor de nosotros mismos.
Gracias por ser, a veces, el lacre color bordó de algunos de los secretos de mi vida.
De nada, si alguna vez lo he podido ser para las cosas importantes de tu vida. Ésas que a veces te queman dentro y necesitas compartir.
Monday, October 23, 2006
Dúo perfecto
El teclado y el monitor. De momento, mis mejores amigos.
El pensamiento, inmaculado. Doy gracias a Dios por semejante milagro.
El pensamiento, inmaculado. Doy gracias a Dios por semejante milagro.
Mataburros, le decían algunos
Voy a tener que hacerlo. Hace tiempo que lo estoy pensando.
Aunque pueda conectarme electrónicamente, para escribir bien no hay como tener un diccionario al alcance de la mano.
Las primeras palabras que he de buscar son:
- Perdida
- Encuentro
Me siento perdida. En una ciudad ya no tan nueva. Sin puntos de referencia.
No tengo cómo ni con quién, prácticamente encontrarme.
Necesito sobredosis de cafés. Pero compartidos.
Ya van meses de cafeína a solas. Hasta he pensado en dejar el hábito.
Pero no lo consigo.
Aunque pueda conectarme electrónicamente, para escribir bien no hay como tener un diccionario al alcance de la mano.
Las primeras palabras que he de buscar son:
- Perdida
- Encuentro
Me siento perdida. En una ciudad ya no tan nueva. Sin puntos de referencia.
No tengo cómo ni con quién, prácticamente encontrarme.
Necesito sobredosis de cafés. Pero compartidos.
Ya van meses de cafeína a solas. Hasta he pensado en dejar el hábito.
Pero no lo consigo.
Multicolor
No estabas en condiciones de responder. Pero el otro día me preguntaba y de paso, tenía ganas de preguntarte, si puede ser posible que con 39,4 grados de fiebre, después de la obligada dosis líquida de paracetamol mientras tu cuerpo intenta recuperarse del sofocón, aparentemente con poca fuerza para nada de nada, puedas sacar energía de no se dónde para corregirme y alterar la letra original de una canción – que evidentemente te gusta mucho, pero a tu manera – para escucharla mientras te dormías.
- Será posible?, me preguntaba.
Evidentemente, lo es.
Me vas a tener que perdonar, hija mía. Pero la vaca de Humahuaca no llevaba zapatos “rosita y azul”. Ni siquiera cuando tenía fiebre.
Sus zapatos eran rojos ;-)
- Será posible?, me preguntaba.
Evidentemente, lo es.
Me vas a tener que perdonar, hija mía. Pero la vaca de Humahuaca no llevaba zapatos “rosita y azul”. Ni siquiera cuando tenía fiebre.
Sus zapatos eran rojos ;-)
Sunday, October 22, 2006
Pájaros en el mar
No tenía la menor idea de nada. A lo mejor por eso me sorprendió, como el viento en popa.
No conocía mención alguna sobre el velero, ni tampoco sobre la peli. Mucho menos que a Bogart le hubiera encantado desarrollar cierto papel.
Pero no pude dejar de sorprenderme, como supongo que vos tampoco, si leyeras algo así como: “Del mismo material del que están hecho los sueños”.
Era una noticia de un periódico de ayer.
La vi de refilón en un bar, aun sin mi dosis habitual de cafeína, a la hora de desayunar.
Un rico y famoso, seguramente, en no se qué lugar del mundo, encargó la construcción de un velero con una enorme vela como para desafiar hasta un huracán. Obvio, hipotéticamente hablando.
Entonces, vi el nombre del velero: “ El Halcón Maltés". Y de paso, me tiré de cabeza a leer toda la noticia.
Parece que Bogart lo inmortalizó en una entrevista con periodistas al dar esa sintética descripción sobre el material del que parece que está hecho el velero.
Me pregunto si acaso ¿Habrá suficientes existencias de ese preciado material? O ¿quién tendrá en sus manos el proceso logístico del almacén donde se guardan?.
Pst!, por cierto, ¿tus sueños de qué material están hechos?
No conocía mención alguna sobre el velero, ni tampoco sobre la peli. Mucho menos que a Bogart le hubiera encantado desarrollar cierto papel.
Pero no pude dejar de sorprenderme, como supongo que vos tampoco, si leyeras algo así como: “Del mismo material del que están hecho los sueños”.
Era una noticia de un periódico de ayer.
La vi de refilón en un bar, aun sin mi dosis habitual de cafeína, a la hora de desayunar.
Un rico y famoso, seguramente, en no se qué lugar del mundo, encargó la construcción de un velero con una enorme vela como para desafiar hasta un huracán. Obvio, hipotéticamente hablando.
Entonces, vi el nombre del velero: “ El Halcón Maltés". Y de paso, me tiré de cabeza a leer toda la noticia.
Parece que Bogart lo inmortalizó en una entrevista con periodistas al dar esa sintética descripción sobre el material del que parece que está hecho el velero.
Me pregunto si acaso ¿Habrá suficientes existencias de ese preciado material? O ¿quién tendrá en sus manos el proceso logístico del almacén donde se guardan?.
Pst!, por cierto, ¿tus sueños de qué material están hechos?
Desmejorando
A veces siento un dolor en el pecho que no se cómo llamar. Ni tampoco, describir.
No es exactamente físico. Sería fácil su cura, yendo al médico primero y con medicinas, después. Tal vez, claro. Aunque por supuesto, no lo doy por hecho.
A veces creo que podría mitigarlo de la única forma que, si soy sincera, ahora mismo se me ocurre: Escribiendo.
De un tiempo a esta parte escribir se ha convertido en mi vida en algo así como esos paños calientes que no se por qué ni desde cuándo, pero los recuerdo como traídos desde la infancia de mi memoria. O desde la mismísima memoria de mi infancia.
Acaso, ¿alguien sabe el orden correcto de las cosas?
No es exactamente físico. Sería fácil su cura, yendo al médico primero y con medicinas, después. Tal vez, claro. Aunque por supuesto, no lo doy por hecho.
A veces creo que podría mitigarlo de la única forma que, si soy sincera, ahora mismo se me ocurre: Escribiendo.
De un tiempo a esta parte escribir se ha convertido en mi vida en algo así como esos paños calientes que no se por qué ni desde cuándo, pero los recuerdo como traídos desde la infancia de mi memoria. O desde la mismísima memoria de mi infancia.
Acaso, ¿alguien sabe el orden correcto de las cosas?
Wednesday, October 11, 2006
No es una cuestión de tamaño
Hace años tenía una ilusión. Una casa grande para organizar una fiesta. Una gran fiesta. (Creo que hasta lo tengo grabado en una cinta de audio).
La cuestión es que tengo una casa grande.
Y he tenido otras grandes también. Pero la fiesta no nay de la China (O sea, nada de nada).
Sobre cumples y fiestas ...
Mañana es el cumple de mi madre. Y no se si será genética o qué, pero a mi mamá no le gusta el día de su cumple. A mí tampoco, la verdad.
Y a lo mejor ... ¿será por eso que la fiesta no llega?
Un amigo argentino dice que eso tiene una gran justificación. Su interpretación es que en la memoria queda algo que podríamos llamar nostalgia, y que eso viene arrastrado desde cuando somos chicos.
Ese día, el día de tu cumple, "Vos sos el rey". O la "reina" de la fiesta. Y de tu propio universo. Y el mundo, a tus pies. Por un día.
Uno crece. Y la vida pasa.
Las preocupaciones también crecen.
Eso no es excusa. Lo se.
Pero sigo cumpliendo años. Cada año, inevitablemente.
Pero la fiesta nunca la he hecho.
Una fiesta algo así como de “tirar la casa por la ventana”
Me quedan 4 años. Para los "40" seguro que la organizo. Por todo lo alto.
O a lo mejor me dejo querer, y que alguien me la organice ; - )
Lo que ya van más de 4 años es ... que no veo a mi mamá delante de una torta de cumple. Ni de unas velas a las que pedirles deseo.
Me suelo valer de la ayuda incondicional de una amiga que se ocupa en mi nombre, de mandarle flores.
Feliz cumple, vieja!
La cuestión es que tengo una casa grande.
Y he tenido otras grandes también. Pero la fiesta no nay de la China (O sea, nada de nada).
Sobre cumples y fiestas ...
Mañana es el cumple de mi madre. Y no se si será genética o qué, pero a mi mamá no le gusta el día de su cumple. A mí tampoco, la verdad.
Y a lo mejor ... ¿será por eso que la fiesta no llega?
Un amigo argentino dice que eso tiene una gran justificación. Su interpretación es que en la memoria queda algo que podríamos llamar nostalgia, y que eso viene arrastrado desde cuando somos chicos.
Ese día, el día de tu cumple, "Vos sos el rey". O la "reina" de la fiesta. Y de tu propio universo. Y el mundo, a tus pies. Por un día.
Uno crece. Y la vida pasa.
Las preocupaciones también crecen.
Eso no es excusa. Lo se.
Pero sigo cumpliendo años. Cada año, inevitablemente.
Pero la fiesta nunca la he hecho.
Una fiesta algo así como de “tirar la casa por la ventana”
Me quedan 4 años. Para los "40" seguro que la organizo. Por todo lo alto.
O a lo mejor me dejo querer, y que alguien me la organice ; - )
Lo que ya van más de 4 años es ... que no veo a mi mamá delante de una torta de cumple. Ni de unas velas a las que pedirles deseo.
Me suelo valer de la ayuda incondicional de una amiga que se ocupa en mi nombre, de mandarle flores.
Feliz cumple, vieja!
Tuesday, October 10, 2006
Impercepciones y Perfecciones
A veces me pongo a pensar que no se qué cuál de las dos cosas es más mágica.
Si el hecho de que amanezca sin que me de cuenta, mientras conduzco … o que vaya pendiente de ver amanecer, pero no lo consiga percibir.
Ya van por lo menos tres mañanas.
Salgo de casa, subo al coche y digo: "Hoy sí, hoy me voy a dar cuenta".
Pero no lo consigo.
Sucede que es noche entrada. Mientras conduzco, digo.
Y de pronto, ya está la luz que deja ver las cosas. La carretera, los coches, el tráfico fluido cuando ya estoy por llegar a trabajar. El día, el día a día que le dicen …
Lo que no consigo precisar es ese momento exacto en el que sucede.
Por más que me empeño.
Por eso he decidido llamarlo “mágico”. Porque tal vez, está escondido dentro de la chistera de las cosas de la vida. Y como tantas otras cosas es … imperceptible.
Eso lo hace perfecto. Y en eso radica la magia. La maravilla del amanecer es que sucede sin más, inevitablemente cada día. Lo veas o no.
Por lo menos, aunque no sea cara al mar, haber cambiado el horario de trabajo una hora por delante me permite ver amanecer a diario. (Aunque dormir menos también, claro).
Al menos voy haciendo mejor letra. Me voy convirtiendo en mejor alumna de la vida. Esforzándome un poco cada día.
Una peli argentina de hace muchos años se titulaba “Amanece, que no es poco …”. Sería bueno extrapolarlo a varios ámbitos.
Si el hecho de que amanezca sin que me de cuenta, mientras conduzco … o que vaya pendiente de ver amanecer, pero no lo consiga percibir.
Ya van por lo menos tres mañanas.
Salgo de casa, subo al coche y digo: "Hoy sí, hoy me voy a dar cuenta".
Pero no lo consigo.
Sucede que es noche entrada. Mientras conduzco, digo.
Y de pronto, ya está la luz que deja ver las cosas. La carretera, los coches, el tráfico fluido cuando ya estoy por llegar a trabajar. El día, el día a día que le dicen …
Lo que no consigo precisar es ese momento exacto en el que sucede.
Por más que me empeño.
Por eso he decidido llamarlo “mágico”. Porque tal vez, está escondido dentro de la chistera de las cosas de la vida. Y como tantas otras cosas es … imperceptible.
Eso lo hace perfecto. Y en eso radica la magia. La maravilla del amanecer es que sucede sin más, inevitablemente cada día. Lo veas o no.
Por lo menos, aunque no sea cara al mar, haber cambiado el horario de trabajo una hora por delante me permite ver amanecer a diario. (Aunque dormir menos también, claro).
Al menos voy haciendo mejor letra. Me voy convirtiendo en mejor alumna de la vida. Esforzándome un poco cada día.
Una peli argentina de hace muchos años se titulaba “Amanece, que no es poco …”. Sería bueno extrapolarlo a varios ámbitos.
Monday, October 09, 2006
Y si fuera cierto ...?
Lo que Jorge Drexler dice…
No somos más
que una gota de luz,
una estrella fugaz,
una chispa tan sólo en la edad del cielo
No somos lo
que quisiéramos ser
Sólo un breve latir
en silencio antiguo con la edad del cielo
Calma …
Todo está en calma
Deja que el beso dure
Deja que el tiempo cure
Deja que el alma
Tenga la misma edad
que la edad del cielo
No somos más
Que un puñado de mar
Una broma de Dios
Un capricho del sol
Del jardín del cielo
No damos pie
Entre tanto tic tac
Entre tanto big bang
Sólo un grano de sal
En el mar del cielo
Calma
Todo está en calma
deja que el beso dure
deja que el tiempo
deja que el alma
tenga la misma edad que la edad del cielo
que la edad del cielo
que la edad del cielo
No somos más
que una gota de luz,
una estrella fugaz,
una chispa tan sólo en la edad del cielo
No somos lo
que quisiéramos ser
Sólo un breve latir
en silencio antiguo con la edad del cielo
Calma …
Todo está en calma
Deja que el beso dure
Deja que el tiempo cure
Deja que el alma
Tenga la misma edad
que la edad del cielo
No somos más
Que un puñado de mar
Una broma de Dios
Un capricho del sol
Del jardín del cielo
No damos pie
Entre tanto tic tac
Entre tanto big bang
Sólo un grano de sal
En el mar del cielo
Calma
Todo está en calma
deja que el beso dure
deja que el tiempo
deja que el alma
tenga la misma edad que la edad del cielo
que la edad del cielo
que la edad del cielo
Friday, October 06, 2006
Cosas indecibles
Los primeros días confesé a mis chicos que vengo de empresas de cultura de “puertas abiertas”. Y que mi intención era trabajar con las puertas abiertas, a menos que necesitara intimidad por determinadas razones.
La verdad es que llevo largos períodos “encapsulada”, porque tengo que sacar pendientes que requieren concentración. Y resulta que somos una Unidad muy concurrida por muchos usuarios. Y el ambiente de trabajo, de puertas hacia fuera, es ruidoso y alborotado.
No les puedo decir lo mucho que les agradezco las carcajadas que dan a veces. Aunque ellos crean que de puertas hacia dentro no se escuchan ; - ).
Tampoco he de mencionar lo que escucharles reír me recarga las pilas mientras estoy concentrada. Ni lo que significa como dosis energética mientras no encuentro, a ratos, los razonamientos para rellenar mis tablas y matrices de decisión.
Porque claro, I´m the boss, y no les debo decir eso …
Y además no puedo, ni quiero, correr el riesgo de que dejen de hacerlo ; - )
La verdad es que llevo largos períodos “encapsulada”, porque tengo que sacar pendientes que requieren concentración. Y resulta que somos una Unidad muy concurrida por muchos usuarios. Y el ambiente de trabajo, de puertas hacia fuera, es ruidoso y alborotado.
No les puedo decir lo mucho que les agradezco las carcajadas que dan a veces. Aunque ellos crean que de puertas hacia dentro no se escuchan ; - ).
Tampoco he de mencionar lo que escucharles reír me recarga las pilas mientras estoy concentrada. Ni lo que significa como dosis energética mientras no encuentro, a ratos, los razonamientos para rellenar mis tablas y matrices de decisión.
Porque claro, I´m the boss, y no les debo decir eso …
Y además no puedo, ni quiero, correr el riesgo de que dejen de hacerlo ; - )
Qué tal tu día?
Se pueden tener días mejores, días peores. Días mediocres.
Algún artista, quizás, podría traducirlo en días soleados, días grises. Días a mediatintas.
Hay noches gloriosas.
Sobre todo cuando alguien, alguien a quien querés mucho, mucho pero mucho mucho muchísimo, y probablemente no alcance una vida entera para hacérselo saber, y entender, te diga, porque vos misma se lo enseñaste:
“Te quiero mucho, como la trucha al trucho.
Si te quisiera poco sería como la topa al topo.
Pero te quiero mucho, como la trucha al trucho”
Y te clava sin miedo alguno mientras desnuda un sentimiento, una mirada de ésas que parecen un 2 de Oro en los naipes.
Entonces ...
Entonces no importa si te muerde, te pellizca, se enfada porque no quiere que le lavés la cabeza y entonces te pega de nervios … Vale que te diga "eso", y vale que te lo creas. Sencillamente porque dicen que “los niños no mienten”.
En esos casos ¿vale engañar?, me explico … diciéndole “No, no lloro, me pican mucho los ojos”.
Porque … porque … ¿cómo se le explica a una hija que cuando te caen “ásimas” es porque es una de las maneras en que una madre explica una emoción?
Algún artista, quizás, podría traducirlo en días soleados, días grises. Días a mediatintas.
Hay noches gloriosas.
Sobre todo cuando alguien, alguien a quien querés mucho, mucho pero mucho mucho muchísimo, y probablemente no alcance una vida entera para hacérselo saber, y entender, te diga, porque vos misma se lo enseñaste:
“Te quiero mucho, como la trucha al trucho.
Si te quisiera poco sería como la topa al topo.
Pero te quiero mucho, como la trucha al trucho”
Y te clava sin miedo alguno mientras desnuda un sentimiento, una mirada de ésas que parecen un 2 de Oro en los naipes.
Entonces ...
Entonces no importa si te muerde, te pellizca, se enfada porque no quiere que le lavés la cabeza y entonces te pega de nervios … Vale que te diga "eso", y vale que te lo creas. Sencillamente porque dicen que “los niños no mienten”.
En esos casos ¿vale engañar?, me explico … diciéndole “No, no lloro, me pican mucho los ojos”.
Porque … porque … ¿cómo se le explica a una hija que cuando te caen “ásimas” es porque es una de las maneras en que una madre explica una emoción?
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