Friday, September 28, 2007

Pacto entre caballeros

Era lunes por la noche. Juan y María habían llegado a casa casi a la vez, y mientras una preparaba la cena y el otro ponía la mesa, los dos miraban de reojo el calendario de la cocina.

Esperaban en secreto, cada cual por su lado, los resultados de unos análisis médicos.
Anhelaban tener el sobre en las manos, aunque todavía faltaran 7 días.

En realidad una semana representaba nada, comparada con el tiempo que llevaban esperando un hijo.

Los dos intuían que esta vez los análisis confirmarían hechos reveladores que darían a la vida en común un giro por completo.



Juan quería ser padre. Pero por encima de todo, quería a María y estaba dispuesto a cualquier cosa para hacerla feliz. María se lo merecía, entre otras cosas porque era la única mujer que le había prometido fidelidad, y sabía que no le había fallado nunca.

María quería un hijo de Juan. Sino nada. No quería probetas ni experimentos extraños. Ese bebé tenía que venir de una siesta, o de una noche. Sino, nada.
En el fondo creía a pie juntillas que “a quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos”, y sus hermanas no habían perdido el tiempo a la hora de procrear.

María, romántica a ratos como era, le había confesado a su hermana mayor que el 14 de febrero había cambiado la historia. Estaba segura.
Ese encuentro sexual a medianoche, medio dormidos, con un Juan recién llegado del aeropuerto después de meses sin verse, había sido determinante.

Lo que omitió contarle fue que lo había notado raro, mitad violento, mitad apasionado. Creía que ese comportamiento tal vez podría haber sido consecuencia de algún sueño premonitorio de Juan mientras estaba de viaje, y puesta a ocultar información, se guardó también ese comentario de su marido aun más raro que su actitud: “Muy bueno, demasiado bueno. Mejor no hablar nunca de este polvo no vaya a ser que se pierda la magia”.

Todavía retumbaba en su cabeza lo único que, sorprendida, había dicho – “¿avergonzado a esta altura del partido, o acaso es efecto del jetlag?. Hasta mañana, venga... me alegro de tenerte de vuelta en casa” -.


Juan y María sabían todo el uno del otro. Casi. Porque María esa noche ignoraba tres cosas: la existencia de Tomás, el hermano de Juan; que los gemelos comparten juegos ... y silencios; y que el amor es capaz de aprobar asignaturas pendientes incluso en la convocatoria de septiembre.


Por fin ya es lunes de nuevo.

Sobre la mesa, un sobre espera que Juan vuelva a casa, mientras María recuerda la noche de San Valentín. La misma madrugada en la que Juan, sentado mirando el monitor del aeropuerto, con los resultados de su prueba de esterilidad en el bolsillo, dejaba escapar su vuelo que, como su paternidad, como la confianza en sí mismo, se alejaba.

María, con la cara entre las manos, sonríe.
Juan también. Desde el portal, se arma de valor para subir a casa.
Caprichos de la genética: sabe que va a ser tío.

L`Oreal 4.3

Estas malditas canas, ¡cómo me molestan!
Pero ¡cómo me gusta! el desafío de ocultarlas. Con el tinte color castaño. Porque ¡sí!, ahora ¡por fin! encontré en la “pelu” nueva del barrio, el tono mío. El auténtico porque antes me quedaba negro ¿Cómo puede ser? Si en Madrid y en Buenos Aires, y toda la vida me teñía el pelo con la misma marca y el mismo tono, y me quedaba castaño. Claro que sí, sobre color castaño ¿qué otro tono puede agarrar el tinte en el cuero cabelludo y en el largo del pelo? Porque si que lo tengo largo, aunque más de cuatro estén empeñados, dale que te dale, en que es más “net” (en francés) o más “fashion” (en inglés), que me despeje la cara y que me corte el pelo.
Pero a mí ¿qué me importa?, o mejor dicho ¿qué les importa a ellos? mi pelo largo y mi frente despejada si a mí lo que me importa son las canas. Mejor dicho, no tenerlas. Y que me quede castaño.
Dónde estaba yo? Ah, sí, ya se. En el desafío: que ni Pepsi ni Coca Cola porque a mí lo que me va es la Tónica Swcheppes. Y que me quede castaño. Eso es lo único que me importa.
Y en realidad no se trata tanto de ocultar las canas, sino de exhibir con dignidad los treinta y tantos, o eso de ser una mujer madura pero llevarlo con elegancia. Y que me digan “net” o me llamen “fashion”, yo lo que quiero es el color castaño. Y que no se me vean las canas. Porque no me va eso de “morena arrepentida” y el pelirrojo puede que sea atrevido, pero está visto que lo mío es la discreción y ... las canas, las putas canas. Que cada vez tengo que tapármelas con más frecuencia.
Aunque también haya otros, pero esta vez son menos de cuatro, que van por la vida con canas, intentando presumir de ellas y queriéndote persuadir de que no te las tapes porque te dan un toque de madurez. Pero qué ma-Durex ni qué ocho cuartos! Si a mí lo que me gustaría es no tenerlas, ni verlas asomar frente al espejo con esa risita burlona que dice “Aquí estoy, soy otra vez el pelito blanco” que ahora identifica hasta mi hijita, que ya tiene 3 y un nombre árabe. Sí, señora que es árabe! Por qué? Pasa algo?
Tengo treinta tantos, una hija con nombre árabe, que sí, que sabe que es árabe y a la que le gusto como madre, con canas o sin ellas.
Porque usted, señora … no tendrá canas, será rubia natural - o eso dice -, llevará los cuarenta y tantos pasando desapercibidos, tendrá la mejor “pelu” del barrio pero no estaría nada mal que dosificara esencia de castaño, agua oxigenada y un poco de tolerancia, señoraaaaa …

Por cierto - Señora peluquera, ¿cuánto me va a clavar por esta sesión de castaño? -

La esquina del periódico

Arrodillado y poco arropado pasás frío mientras acomodás en la esquina, a pie de calle, los periódicos que se llevarán otras manos, ávidas de novedades.
Entre las rutinas del día a día das los buenos días, y las dosis de realidad condensadas en impresos.

Aunque esté de moda lo tuyo no fue un pasaje de avión “low cost”; sino un hueco entre otros para sortear las dificultades de la patera. El mar estuvo de tu lado y una buena ola te arrastró con suerte a la orilla.
Por iluminarte en la vida no lo hizo ni el faro del puerto que esa noche saltó tu cuerpo. Las sombras distrajeron a la guardia civil, o la gendarmería, o yo qué se.
Zafaste. Ya estás acá. En tierra de nadie. O de todos los buscavidas como vos.

De madrugada, desde hace años, enfrentás la vida. O te dejás enfrentar por ella. No te rendís. Eso es bueno…
Sos ilegal, te ganás la vida vendiendo diarios. Pero vos…jamás serás noticia.

Friday, August 31, 2007

Olores que matan…

Mi viejo fumaba negro. Y era “particular”. Como bien lo decía la marca (*) de uno de esos putos fasos que se lo llevaron. A él, al cáncer de pulmón, y al rol de padre, sostén, amigo, trabajado, compañero, marido. Y todos los que jugaba con nosotros, o junto a nosotros.
No creo que sólo porque aún fuera muy joven cuando se marchó, pero el que casi casi más recuerdo de todos es el de fotógrafo. Uno de los que más se me pegó, supongo que, junto a otros tantos hábitos. Será la herencia? Será…

Nos dejó marcados.
A mí en la imagen de una chiquilla amarrada a una cama, a sus ferrosos barrotes helados en un ataque de nervios. En una gélida habitación de una clínica privada a la que juré que no volvería jamás. Y cumplí mi palabra.

A mi hermano, el del medio, la tarea de tirar al hoyo de la tumba una flor mía, junto a la de él. Porque yo me negara a hacerlo de pura rabia que tenía, o porque me flaquearan las piernas en ese momento señalado. O a lo mejor un poco de cada cosa…quién sabe?

A mi otro hermano, el mayor, supongo que le legó el rol de tener que disimular, a ratos, que iba a tener que jugar de “seudo padre”, porque conociendo el carácter y la personalidad de los dos que la genética le había regalado como hermanos, no le iba a resultar tarea fácil.
Nosotros somos así. Un poco dulces… y guerreros. A ratos, y a la vez. Una combinación “particular”.

Mi viejo se fue. Pero yo se que, de alguna manera y a ratos, él se quedó con nosotros. Para siempre. Porque él era nuestro “viejo”… y nosotros todavía éramos muy jóvenes.

Mi madre se marchitó un poco. Pero aún conserva un poco de “verde esperanza” en la mirada. A pesar de su muerte, de la edad, y de las cosas de la vida…

El otro día alguien decía, con convicción, que quien haga cosas en esta vida con el afán de trascender lo lleva crudo. Porque te morís y listo.
Medio me atraganté al oírlo. Y me dieron ganas de decirle, besito en la frente de por medio: En la vida hay honrosas excepciones. Algunas saben a tabaco, y como el mejor beso que jamás te hayan dado en la vida, tienen un sabor “particular”.

Pero claro, él no lo conoció. Y en ese contexto, entonces, sobraban mis palabras porque él jamás lo entendería…

(*) Nota del Autor: Particulares es en Argentina una marca de cigarrillos de tabaco negro

Marrón pantone 256 seductor

Él era un profesional a la hora de esconder la mirada, profunda como el atlántico, bajo unas gafas de sol “de marca”, lo más oscuras posibles. Ray-Ban? Tal vez. A esta altura esos son algunos de los detalles que ella ya ha olvidado mientras que el tiempo ha perpetuado otros.

En las tardes que se encontraban en la plaza del medio de las dos facus más representativas del centro de la ciudad: Medicina y Económicas, ella le pedía a pleno sol que no le privara de poder mirarle de vez en cuando… directamente a los ojos. Porque ahí, de esa manera y a esa hora, ella se lo comía. Más que a besos, con miradas.

Con la boca de lado acostumbraba a sonreír a medias, fifty fifty guapo y tierno, y... finalmente se las quitaba, aunque le era difícil resistir que ella deseara verle y tuviera que aguantarse un poco.
Dice la canción que ella ha abrazado como bandera para recordarle en secreto, que le miraba fijo y lento buscando descifrar qué había en sus ojos.

Todo iba bien entre claustros, chocolatinas y exámenes hasta que una tarde, después de bajar las escaleras de mármol que desembocaban en la plaza él le pidió tregua. Esa clase de cosas que nunca deberían pedirse: Tiempo, espacio… ¿libertad?. Un poco antidemocrático sentenció: “Morena, hasta nuevo aviso”.

Contraria a sus impulsos ella se atrincheró entre el silencio y la paciencia. Y esperó que un día una mirada fuera la contraseña deseada. A cambio recibió una llamada indicando fecha y lugar.
La cita fue en Córdoba y Callao, en la esquina de los bancos, a esa hora perfecta para el alma… cuando la tarde empieza a regalar colores. Imposible esnifar quién de los dos iba más perfumado.

Tanto como a él las gafas, a ella le gustaba resumir dos o tres cosas para hacer cada día. Escribir… elemental como respirar.

A la hora señalada ella tenía una lista larga en la que destacaban: 1) ahorrar para llenarle el tanque de gasolina juntos a tu madre para que nos siga financiando los paseos nocturnos para devolverme a casa – era parte de la herencia de educación militar aunque él la disfrazara con esa coletilla de “siempre que a uno le importa una chica y la cuida, o mi viejo me cortaría los huevos”-, 2) sacar una fotocopia a la última página del cuaderno de apuntes del curso de verano juntos – en la que él registraba el vestuario que la morena de pelo largo de la última fila llevaba puesto cada día -, 3) esconderte las gafas el día menos pensado, hasta nuevo aviso,…

Él no llevaba listas. A modo de chuleta una frase sencilla: “Mirá, todo fue muy lindo pero… hoy será nuestro último día. Así será más fácil. Para los dos”.

¿?
Y así fue claro. Nadie podía esperar otra cosa.

Al cabo de un tiempo la cambió por otra, a la que también le pidió tiempo… y espacio. Y luego a otra…
Dicen los que le conocen que es su modus operandi. Se presume que anda solo por la vida por haber abrazado como bandera “mejor solo que mal acompañado”. Incapaz de mirarse al espejo y ver proyectado el embrujo de esos ojos que ella aún registra en la retina como si él se los hubiera marcado a fuego.

No se si ese escaso tiempo juntos pudo haber sido fuente de inspiración para Manzanero al parir su “Nos hizo falta tiempo…”

Todavía hoy, ella se deja envolver por una versión remix del bolero pero con la precaución de cerrar los ojos para no dejarse hechizar por otros.

Nadie sabe nada de la vida del galán. Ella lo busca a veces en los links de contactos empresariales con la esperanza de encontrarle dos minutos a solas en un chat, antes de alguna reunión de estrategia – aunque tampoco se sabe a qué se dedica ahora – y él le cuente que ahora él también bebe la vida en vasos de ésos a los que los amigos llaman “felices”.

Más que esperanza, es utopía.
Debería estar prohibido que los románticos viajaran en los asientos individuales de la vida sólo porque la compañía les resulta el peor de los excesos de equipaje. Tal vez sólo por eso se tengan merecido que los hoteles les cobren suplemento por ocupar una doble en versión “single”.

Ella lo recuerda sobre todo en verano, bajo unos ¿Ray Ban? negros y añora volver a oler a humedad al recorrer esos altos claustros, algún día.

En realidad nadie sabe si los fantasmas existen porque se proyectan en el azogue o porque se esconden en los rincones de las bibliotecas de universidad. A lo mejor es que no se apartan porque todos (los que alguna vez estuvimos enamorados) inevitablemente llevamos alguno que otro pegado al alma.


Thursday, March 15, 2007

Vacío

La RAE dice:
Amistad.: Del latín, amicitas, atis por amicita, amistad.
f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.

Creo que es una definición incompleta. Hay cosas en la vida que no se pueden definir. La amistad es una de ellas. La renuncia a la amistad, es otra. Bien diferente. Pero mucho más dura.

"Si un amigo es una luz brillando en la oscuridad" - como dicen Los Enanitos Verdes-, nada más representativo que para cuando un amigo se despide que "Cuando un amigo se va queda un espacio vacío que no lo puede llenar la presencia de otro amigo".

Me acuerdo de Mafalda, y de Guille. Y de "ese agujerito" en el alma con el que Guille no sabría que hacer, si en su vida le faltara Mafalda.

De chica me dijeron que "la familia se hereda; los amigos se eligen". Qué tristeza que elijamos dejar de ser amigos, de nuestros amigos.

No puedo, ni quiero decir más que un sentido Snif! desde el fondo de mi alma. Porque lo que siento es también imposible de ponerlo en palabras.

Friday, March 09, 2007

Sobre la utilidad de las agendas

Llevo un año en este trabajo.
No es para tanto, ya lo se.

Pero como me gusta provocar ... y se rumoreaba desde hace un año que "a ver si llega al año", lo anoté en la agenda.
Llegado el día, esta misma mañama encargué una tarta. Y envié un email masivo con la intención de averiguar quién era el ganador de la porra (la colecta de las apuestas del año pasado).

La sorpresa fue el libro y la tarjeta de felicitación que me tenían preparados como regalos. Y la discreción, claro.

Mola. La verdad es que mola.
¡GRACIAS!

Wednesday, March 07, 2007

Deseo

Si hoy me dijeran que puedo pedir un deseo al universo, y que se cumplirá, entonces pediría que todos los trabajadores guiados por una fuerza superior, del tipo que fuera, utilizaran siempre y bajo cualquier circunstancia sus elementos de protección individual. Porque si existen es por algo, digo yo ...

De paso, también pediría que salve la visión del ojo izquierdo ese señor que se quitó, por un momento, sus gafas de protección mientras soldaba y al que justo en ese instante se le reventó un manómetro en el centro de su cara.

Que sea lo que Dios pueda ...

Incomunicados

Curiosa coincidencia. En viceversa.

La bloggera se fue a Madrid unos pocos días. De vacaciones.
Volvió, claro. Al deber.

Ahora parece que las que se han ido son las musas. Sin previo aviso y nadie sabe hasta cuándo.
O sea, que de escribir ni hablar.

Tuesday, February 20, 2007

Doble acierto

Es la primera vez que en una pila considerable de años, acierto y sorprendo a alguien con un regalo de cumpleaños.
Happiness!

STOP!

No puedo dejar de mirar, y volver a mirar, aunque sea de reojo el ticket que, después de liquidar la hoja de gastos de viaje a Madrid por el curso, aún queda solo sobre mi escritorio.
Obviamente, no entra entre los gastos del viaje. (Ni falta que hace).
Él se resiste a la papelera azul de segregación de papel y cartón.

Es un ticket. Hasta ahí, nada extraordinario. A excepción de su leyenda que viene a decir más o menos así: Vale por un rato como entrada a "El arte de lo imposible".

Creo que me lo guardaré de recuerdo. Un souvenir como tantos otros. Aunque, un poco diferente.

Sin antecedentes

Es la primera vez, y la última, que miro en un billete la hora de llegada a destino de un vuelo; en vez de la de salida.

Alguien dijo el otro día: - "Madrid es mucho Madrid".
- Y sí, dije yo.

La piba estuvo en Madrid.
Fue al curso de 2 días. (Algo habrá aprendido, seguramente).
De paso, cenó con su hermano una noche, con sus "sisters" del alma (o más bien, * "majas") la otra.
Miró vidrieras (escaparates, vale), hizo shopping, alguna que otra sesión de belleza.
Cafelito, 2da sesión entera devorada de uno de los libros de Suskind.

Más cafelitos. Visita profunda, guía incluida pero de strangis, a la exposición del señor de los dibujos imposibles. (Dato para legos, Escher).

Como quien no quiere la cosa, también se dejó acariciar por el sol mientras iba de paseo, se dejó revolear los pelos al viento ...Y ... perdió el vuelo de regreso a Málaga.

Dice que esa fue la primera vez en su vida que miraba la hora de llegada de un vuelo.
Y la última. Garantizado! ; -)

Glosario:
* "Majas" = madres jóvenes asociadas

Friday, February 09, 2007

Recortes de palabras ...

Vale la pena citar algunos retazos de su cotidianeidad.
Máxime si va a ser una especie de ... ¿maestro?. Tal vez.


"Es posible, en un poema o en un cuento, escribir sobre cosas y objetos comunes y corrientes usando un lenguaje común y corriente pero preciso, e impartirles a esas cosas -una silla, una cortina, un tenedor, una piedra, un arete de mujer- un poder inmenso, incluso perturbador".

"Tú no eres tus personajes, pero tus personajes sí son tú".

"Todo es importante en un relato, cada palabra, cada signo de puntuación. Creo mucho en la economía dentro de la ficción. Algunas de mis historias como "Vecinos" fueron tres veces más largas en sus primeros borradores. Me gusta realmente el proceso de reescribir".
Raymond Carver

Responsable

En un mundo donde a casi todos nos reparten, nómina de por medio, funciones y responsabilidades ... y hasta nos ponen objetivos ... no está nada mal ser responsable de una frase como ésta.

- "¿Y? ¿Conseguiste lo que querías en esta vida?
- Lo conseguí.
- ¿Y qué querías?
- Considerarme amado, sentirme amado en la tierra".
Raymond Carver

No se si acaso él desempeñaba su trabajo, o mejor dicho su oficio cotidiano de escribir "ad honorem". Como todos, supongo, en sus inicios.
Lo mío, de momento, es puro placer.
Mientras sigas estando ahí, yo tendré cosas que plasmar acá. Y te seguiré diciendo. "Gracias, lector".

Va a ser que Carver nos hablaba de la cotidianeidad.
Me alegro de haberme topado con él. Por ahora no he entrado en su "Catedral" aunque me han augurado que se tratará de un paseo que vale la pena. Veremos ...

Luz verde

Llevo casi un año esperando que "ese" semáforo, el primero que paso cada mañana de camino al trabajo aún cerca de casa, esté en "verde".
Es algo sencillo. Una de tres posibilidades entre las que nos da el arcoiris: amarillo, rojo o ... la que nunca veo.

No se si acaso puede significar que busco otra cosa en mi vida, al pretender que ese semáforo me de vía libre. Algo como una dosis de verde esperanza, de esos ojos verdes casi aceituna que tiene mi vieja ...
No puedo precisarlo, pero sí resumirlo: Lo único que quiero es ver ese semáforo en verde. Uno de estos días, un día de éstos.

Y va a ser que lo mío es la "cotidianeidad".
El profe del taller nos dijo que teníamos que pensar sobre qué temas queríamos trabajar. Cuáles son nuestros temas.

A ver quién me regala Carver, y sino me tendré que comprar algo de él yo misma.
Parece que este escritor nos habla de la cotidianeidad, de lo que te puede pasar a vos, a mí.

En tu vida, hay muchos semáforos en verde? ¡Qué envidia! Pero por favor no me digas que el de la cuesta del Limonar, ése, justo ése, vos lo llevás en verde todos los días...

Wednesday, February 07, 2007

Sencillez

Me parece de una sencillez aplastante.

Ha aparecido esta mañana, sin que lo buscara, en la pantalla de mi ordenador.

"Si quieres algo, sal a buscarlo y punto".

Digamos que es la forma de anunciarse de una nueva peli. "En busca de la felicidad".

Pero si decimos la verdad, en realidad, debe ser otra cosa.
O la abreviatura para muchas cosas ...
Yo lo dejo caer; que cada cual saque sus propias conjeturas ...

Tuesday, February 06, 2007

Selecciones (aunque no las del Reader´s Digest) ...

La piba se apuntó en un taller de escritura. Hace unos meses ya ... y sus mejores y peores críticos han resultado ser sus compañeros de letras, quienes dicen que ... estos son los mejores "trabajitos" de la semana que la piba ha hecho. O sea, "ANyRV".

La verdad es confesable. Estos trabajitos los ha hecho "bien", según dicen, porque se puso las pilas.
Los demás trabajitos, o no los ha hecho o los ha hecho de prisa y corriendo casi de pie en la barra del Café Central, a la vuelta del curso. Y dicho sea de paso, llegando de media 12 minutos tarde cada sábado.

No me arriesgo a decir que "No volverá a repetirse". Para no fallarme... digo ; - )


FIN DE LA PARTIDA (Clase de La sencillez)

Sin neones ni marquesinas desde la terraza un cartel se asoma y sentencia: “Se vende”.
Sin necesidad de pronunciarse, otras dos palabras resumen una difícil pero implacable decisión: Se acabó.

Mil razones personalizadas: las de él, las de ella. Enfrentadas unas, compartidas otras.
Un común acuerdo deja en manos de una inmobiliaria ese inmueble lleno de objetos. Y aquella terraza, plagada de recuerdos.

Se vende la casa. El juego acabó.
Nadie tenía en la manga el as del amor.Sobre la mesa una partida inconclusa deja ver las cartas que ningún jugador mostró: Par de corazones.
Par de corazones rotos.


Clase de las cartas (integrando los 5 sentidos ya que la piba faltó y debía los deberes)

Carta 1:


Toronto, 29 de diciembre de 2006

Querida hermana del alma

Es casi medianoche del último viernes del año. Último fin de semana de un año más que todos estamos ya a punto de despedir. Tú, yo, los lejanos amigos, los cercanos vecinos.
Nuestros hermanos.
Tus hijos. Mis hijos.

Como se suele decir, los tuyos y los míos. Y también los nuestros. Cada cual en sus coordenadas, intentando buscar su propio lugar en el mundo. Ley de vida, que le dicen.

No se por qué extraña razón, en estos últimos días todos nos encontramos vulnerables y ante la imperiosa necesidad de hacer balance del año que se escurre entre los dedos.

Intuyo que en tu vida, como en la mía, habrá habido sin duda momentos “más” y momentos “menos”.

Habrás tenido instantes, supongo, para desenfundar el polvo del mejor objetivo de tus viejas lentes fotográficas intentando capturarlos para siempre. Momentos grandiosos para usar frases de cuento del estilo de “qué ojos más grandes tienes” ... y procurar no sólo verlos, sino hasta poder recordarlos mejor.

Caperucita roja, te acuerdas, Sofía? Tu cuento favorito...
Si cierro los ojos inevitablemente te recuerdo pidiéndome que te lo contara una y otra vez. Una y otra vez.
No te cansabas de oírlo. Ni yo de repetirlo.

Se adueñan de mí otros recuerdos... Tus manos pequeñas y suaves agarrando las mías para impedir que al acabar el cuento, y aunque estuvieras dormida, me fuera de tu habitación abandonándote a la suerte de los sueños.

Era un cotidiano rito nocturno. Y como todos los ritos había que ejecutarlo, de cabo a rabo.
Me encantaba besarte y dicho sea de paso, olerte. Olías ... ¿cómo decirlo? A hermana menor, una mezcla de ilusiones por crecer para hacerte grande y colonia de niña pequeña.
Y a esas horas, tal como dictan las buenas costumbres en las mejores, y en las peores familias, tu boca y la mía sabían a Signal.

Tuvimos una infancia feliz. Nos enseñaron a querer, nos motivaron para sonreír. ¿Será que acaso a nuestra familia la patrocinaba esa famosa marca de dentífrico?

Sofi, no puedo recibir al nuevo año, a ése que ya nos mira de reojo en los almanaques y las nuevas agendas, sin escribirte antes estas líneas.
¿Será que las chicas somos así? Los varones de la casa prefieren descolgar el teléfono. Nosotras, en cambio, aprendimos a dejar nuestro cariño por escrito.
Como decía papá, “los ritos se han hecho para ser cumplidos”. Inevitablemente cada año.
No se te vaya a olvidar ... el christmas, digo.

Te quiero.
Te echo mucho de menos.
Espero con ansias tus buenos deseos.

Un besote, Caro
¿Confirma que desea enviar?
Sí

Carta 2, que no respuesta
Málaga, 29 de diciembre de 2006

Mi añorada hermana


Es precioso. Es mágico. Estaba a punto de sentarme al ordenador para enviarte mi Christmas, y he visto en mi casilla de entrada que ya ha llegado el tuyo. ¡Qué ilusión!

Dejo a un lado recoger la cena, vaciar la bañera o recoger los juguetes, y me decido a escribirte el Christmas. Sin leer el tuyo, aunque me pica la curiosidad.

Se me ha hecho tarde este año. Tal vez te haya extrañado un poco. ¡Esta vez me has ganado! Como siempre ha sido, las responsabilidades de hermana mayor se han demostrado una vez más. Entre ellas, la de los ritos. Gracias por recordarme que tú tampoco los olvidas.

No intento justificarme, sólo quiero contarte que me he entretenido estos días de vacaciones con los niños y no he parado ni un momento. Tampoco me he detenido frente al ordenador. He escrito poco, y he leído aún menos, pero me he divertido.
He intentado dejarme llevar un poco por las sensaciones. Y he recordado sin querer nuestra infancia.
Los cuentos de pequeñas, la magia de nuestros ritos familiares. Y aquí me tienes, deseándote lo mejor que puedas y quieras para un año nuevo que estamos a punto de empezar; como un cuaderno con 365 páginas en blanco para estrenar.

Por cierto, antes te decía que estos días he recordado nuestra infancia. Antes de venir al cuarto del ordenador hacía zapping y me topé con un programa de televisión donde la gente votaba las mejores películas de Disney.
Aún no ha finalizado la emisión, pero de momento “Caperucita Roja” brilla por su ausencia.
Una de dos: o resulta entre las pelis más votadas o acaso los votantes no tenían una hermana que les contara ese cuento con toda la ternura y la dedicación que lo hacías tú.
En mi próxima carta te lo cuento. Prometido.

Carolina, te tengo que dejar. Tengo algo impostergable por hacer: leer el Christmas de mi hermana mayor.

Te quiero, Sofi.

Cuestión de localización

u "Oído al pasar III"

Como no estoy del todo inspirada, podría ser un poco cínica y decir que la musa está de vacaciones. Aunque querría estarlo yo...

Pero no. Seré honesta y diré que me hizo gracia. Es triste en realidad, pero me hizo gracia, y como tampoco estoy inspirada, haré un Copy-Paste.


El que quiera reír, que ría.
Y el que prefiera llorar, también tiene permiso.

Hasta pronto.

Acá va:


"EN LA CLASE DE JARDIN DE INFANCIA EL MAESTRO PREGUNTA A LOS ALUMNOS EN QUÉ TRABAJA SU PADRE. LUEGO DE VARIAS RESPUESTAS TÍPICAS (LECHERO,JARDINERO,CONTABLE ) LE TOCA A LUISITO, QUIEN DICE:
- '' MI PAPA TRABAJA EN UN CLUB NOCTURNO DE HOMBRES GAY, BAILA Y SE QUITA LA ROPA DELANTE DE LOS OTROS. CUANDO QUEDA CON UN SLIP MUY CHIQUITITO, LOS HOMBRES LE COLOCAN BILLETES DENTRO DE LA PARTE DELANTERA DEL SLIP. EN CASO QUE ALGUNO DE LOS HOMBRES LE GUSTE MUCHO, LO TRAE A CASA Y TIENE SEXO CON EL. ESTO LE DEJA BUEN DINERO''
EL MAESTRO NO SABE DONDE METERSE. MANDA A LOS NIÑOS A JUGAR AL PATIO Y LE PREGUNTA: - '' ES VERDAD LO QUE DIJISTE LUISITO?''
- NO, EN VERDAD MI PAPA TRABAJA EN EL AYUNTAMIENTO DE MARBELLA, PERO ME DA VERGÜENZA DECIRLO DELANTE DE MIS COMPAÑEROS."
!!!

Monday, February 05, 2007

Lunes negro

Suena el despertador. Lo apago. - Digo "5 minutos más" que se convierten en hora y pico más tarde. .. y entonces, otra vez me fallo. Y me recrimino por no ser capaz de cumplir lo que pienso, prometo y casi juro la noche anterior.

No sólo salgo de casa sabiendo que otra vez he de mirarme al espejo con el peso de que la promesa de llegar tempranísimo para organizar y adelantar el trabajo es ficticia, sino que encima tomo una decisión absolutamente desacertada: autovía en vez de paseo marítimo.

Tengo que pasar por el banco para una gestión impostergable. Porque sino cobrar la nómina o no cobrarla daría lo mismo. Y es como que no, no da lo mismo.
Luego tengo casi dos horas de autovía, porque lluvia y estupidez al volante dan como resultado atasco. Es inevitable.

Dio igual que para el tramo final me metiera por la autopista de peaje porque a la salida me esperaban, de a ocho que no de a dos como tradición manda, los de la Guardia Civil. ¡Menuda sorpresa!, y yo sin papeles del coche. En fin, mi registro de conducir sirvió para exhibir mi fea foto en él - pero fea con ganas - y quedar "fichada".
Lo bueno? Que ignoraron que había superado con ganas el límite de velocidad. O eso parece ... de momento.

Llego a la máquina vending del pasillo de empleados. Menos mal que cuesta menos que las del pasillo del público porque se me atascan los 2 productos que selecciono. Y el dinero, claro.
Agarro el capuccino, con 2 de azúcar, y tiro para mi despacho mientras pienso, pero sin querer creérmelo del todo. - "Querida, la suerte está echada; hoy será un lunes negro".

En fin ... solamente rescato una sensación en el coche. Atascada, calentita con la calefacción a casi 27º C en el "loro" del coche a bastante volumen: " Rastro, huella ... de los pasos errantes, del buscador de señales... Nunca el tiempo es perdido es sólo un recodo más en nuestra ilusión, ávida de olvido. Nunca el tiempo es perdido ... " de Manolo García.

Parece que poco a poco voy recuperando sensaciones exclusivas de esos viajes de más de 50 km diarios. En mi coche, con mis rollos mentales, con mi radio, y ahora con mi grabadora digital nueva ... para congelar sensaciones, ideas o quién sabe qué.

El otro día dijeron que escribir es un viaje. Y como yo viajo en coche a diario se me ocurrió que la grabadora me podría ayudar a hacer del viaje, un doble viaje. Veremos qué resultado da.

Friday, February 02, 2007

De paseo por otros blogs

Bien podría ser el título de una nueva sesión. Análoga a "Oído al pasar N".

Hoy me he paseado por otro blog. Un ratito, y de pronto he encontrado que hablaban de ¿mí? o de ella: ANyRV, que venimos a ser lo mismo: La cara y el revés de la misma moneda.

No tengo nada contra Microsoft (bueno, en realidad a favor tampoco ;-)) pero creo que es el culpable de mi nuevo ¿seudónimo?

Basta de protagonismo!
Cedo la palabra escrita a una de las "Maris" que dice ...


bX-vjhbsj

bX-vjhbsj no es un acrónimo, ni el código de mi nuevo portátil, ni una contraseña de acceso a alguna de las webs en las que estoy dada de alta.De momento, y hasta que alguien al otro lado del blog lo solucione, bX-vjhbsj es ANyRV.Ya ves, querid@ argentin@ loc@ (me adueño del apodo que Eme te ha adjudicado): has quedado reducid@ a una cadena de texto...Sólo quería que quedara constancia de que te he echado de menos hoy.Y de que no me gusta tu sustituto.Espero que estés pronto de vuelta.

http://lasmaris.blogspot.com/