Friday, July 25, 2008

LA frase del día

"Es un necio quien confunda valor y precio"

Hoy voy a gastar 18 pesos argentinos en una causa que tiene mucho valor.
Para todo lo demás, Mastercard.

Objetos perdidos

Un hombre ha perdido un sueño y no lo puede encontrar.
Muchos seres perdieron un sueño
¿Cuántos siguen el rastro de un sueño perdido?
Un sueño puede perderse de día o de noche,
a la hora indecisa de la madrugada,
en la calle, en la casa, en un hotel, en una plaza,
en un vagón de ferrocarril, en un barco.
En cualquier lugar puede perderse un sueño como se pierde una llave.
¿Ha encontrado usted alguna vez una llave en la calle?
¿Ha encontrado un sueño perdido?
(¿De qué le vale una llave, un sueño, si no es su llave, su sueño?)
El mundo está lleno de sueños perdidos.
El honrado chofer devolvió la valija olvidada en su coche de alquiler.
El honrado transeúnte devolvió la cartera repleta de billetes.
Nadie, que yo sepa, ha devuelto un sueño.
Nadie.

(Enrique González Tuñón)

Thursday, July 24, 2008

Acuñar

Esta mañana venía pensando en el coche, mientras miraba el mar, que si algún día dejara Andalucía me llevaría de recuerdo el olor a mar por las mañanas, los ojos entornados por la luz del paisaje mediterráneo que me encandila y dos palabras encantadoras de esta tierra: Prenda y pupas.
(No las busques en el diccionario; les falta el acento andaluz de quienes las pronuncian).

Si las has merecido, tiene gracia. Para todo lo demás, MasterCard.

Mi gozo en un pozo

Pocos entienden, a menos que lo hayan experimentado, la sensación de ligereza que se te queda una vez ordenados el armario, los cajones de la cómoda, la mesa de luz.
Te quedás como nueva.

Lo que no se si alguien podría compartir es esa extraña sensación que se te queda, esa nostalgia, esa añoranza... cuando encontrás algún papelito, algún post-it, alguna "señal" de una época feliz mientras ordenás las cosas

Ya lo decía Serrat en su "Son aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas ..."
Entonces es cuando mitad me resigno, mitad me emociono como cuando mi piel dibija "carne de gallina" porque me topo sin querer con algunas imágenes congeladas por Nikon, escondidas en cajones, mal guardadas, atesoradas en libros..."
En esos momentos me encantaría el revival de Joan Manuel que dice "de vez en cuando la vida nos besa en la boca..."

Dicen que "todo llega". Llegará supongo.

Monday, July 21, 2008

Cuestión de aCtitud

Si existen algunas partidas en la vida donde no queda otra más que jugarse a "doble o nada", vamos a esperar a definirlo a "cara o cruz"? Creo que se nos puede ir la vida misma sin llegar a arriesgar.

A lo mejor sería mejor cambiar C por P. Pero ... quién sabe? Quién se atreve a saber?

De brazos abiertos


¿Alguna vez has intentado abrazar al sol?
Pruebalo. No tiene desperdicio.
Verla intentarlo, tampoco.

Ingredientes básicos




En la vida no hay recetas. Pero pocas cosas necesitamos para llenar el alma.
El sol en la cara, agua fresca, una puesta de sol.
Unos instantes placenteros nos confirman a ratos que no estamos solos.
Y de paso nos atrevemos a reconocer lo pequeños que somos ante la grandeza de la niñez.

Sunday, July 20, 2008

Zona Cero


Pasan cosas. Todos los días.
Lejanas y cercanas.

Caen puentes, se derriban muros. Incluso en nuestros propios jardines.

Y a pesar de esas cosas, y muchas otras, nos levantamos cada día. Mal heridos pero con ganas de andar porque en el fondo sabemos que el camino está del otro lado, como el jardín al saltar la verja. Y las emociones de la vida si nos animamos a traspasar los cristales...

Sin desayuno ni diamantes

A veces me busco intentando mirar hacia dentro. Porque no logro establecer relaciones hacia fuera. Entonces escribir es el bálsamo perfecto. La tinta fresca que llega como la caricia a tiempo. Es el café recién hecho, un guiño de ojos y el beso de buenos días que sabe a ternura. El abrazo que rodea tomando la curva exacta para que no deje de pillar ni un ápice de tu cuerpo necesitado.

Saber que estás del otro lado reconforta.
Te lo agradezco porque escribir es como el aire que respiro. Y saber que me lees el calor del sol en la cara. Suave y efectivo, en primavera.

Con el tiempo he de reconocer que soy chica de máquina vending, de comida comprada hecha y recalentada. Y que aunque recién ahora me esté aprendiendo, a modo de juego, la clasificación de los alimentos, seguiré huyendo del mercado de barrio.

Tengo lectores, y ellos ideas. Pero no necesito ni una cafetera plástica para microondas para ganarle la carrera al tiempo, ni tampoco ponerme el despertador para disfrutar de un desayuno en casa con tostadas y cigarrillo como postre. (Tal vez sea porque no fumo...pero se con certeza que no sería capaz de lo uno ni de lo otro).

Soy chica OpenCor para last-minute en domingo (leche, pañales) y de paso para regalos de punta de góndola en caja. Detalles para todo el mundo.
Y se que hay gente que me quiere a pesar de eso. Y... de otras cosas.
Porque me quieren por... otras cosas.
E intuyo que habrá más personas que me querrán.
En lo que a mí respecta querré sin pedir que me pongan el café por las mañanas, ni me dejen encendidas las luces para esperarme cuando salga y llegue tarde; aunque me encanten esos detalles.

Esas cosas y otras muchas más las tengo de las manos de mi madre. Y las agradezco. Mi madre, aun a la distancia y a veces con el teléfono descompuesto, nunca es "unplugged".

Friday, July 18, 2008

Día D


Existen varios días "D" en la vida.

Hay un antes y un después de ...

Aprender a nadar puede ser un momento memorable...

Efemérides 20 JL



Navegando por Atrapalo encuentro explicaciones interesantes al por qué del Día del Amigo

El 20 de julio es el Día del Amigo. Los argentinos que iniciamos esta bomba de fiesta sabemos lo lindo y especial que es para nosotros este día: la espera de saludos y mensajes, y el compartir una mesa llena de risas y de anécdotas.

La costumbre consiste en juntarse a cenar esa noche en un buen restaurante, disfrutando de algún espectáculo o incluso hasta haciendo alguna escapada. En definitiva, haciendo algo que trasmita esa sensación que sólo sabe producir la amistad: el sentimiento de poder contar con alguien y de que alguien sepa que puede contar con nosotros.

Just do it

Nunca he creído en fechas de caducidad para las relaciones. Pero siempre he tenido la extraña sensación de que como muchas cosas las relaciones deberían tener un proceso de revalidación. Como quien valida un pasaporte o el documento de identidad deberíamos ser capaces de someternos a unas pruebas de aptitud, de presentación de requisitos para certificar la verdadera capacidad de amantes de la vida y del amor.
Considerando que estamos en el viaje de la vida es curioso que para ciertas cosas se nos permita ir por ahí sin documentos ni acreditaciones.

Hoy en la radio escuchaba que Ferdinand Galiani acuñó algo parecido a que "Existe un magnetismo, o más bien una electricidad del amor, que se comunica por el solo contacto de las yemas de los dedos".

En ese caso me pregunto si a modo de máquina de la verdad los osados capaces de someterse al proceso de revalidación y presentación de requisitos, también serían capaces de mirarse a los ojos y decir a la persona elegida "electrocutame" si es preciso como última prueba de amor.

Thursday, July 17, 2008

Despegar

Alguien decía - o escribía - el otro día que ser valiente es a veces levantar diez centímetros del suelo a las personas a las que queremos para decirles algunas cosas.


Yo lo hago a menudo. A mi hija, la del alma, la levanto en volandas algunas noches y mientras la subo la escalera le repito sin cansarme: te quiero, te quiero, te quiero. Una vez por cada peldaño.

A veces siento a los recuerdos como una manta tan pesada como invisible. Por más que lo intento, hace años que no recuerdo esos bises que me susurren a mí tantos te quiero.

Ventajas de tener una hija tan querida.
Elegir las noches para hacer eco de un sentimiento tan noble.
Las escaleras suelen ser rincones perfectos ...

Cruces

Sucedió la semana pasada.
Hubo algunos ilesos. Otros que aún están en vías de recuperación.
No me preocupa la obra de ingeniería que conllevará construir uno nuevo en la autovía A-7.
Me preocupan otros puentes. Aquellos que las personas no somos capaces de crear para cruzar ideas. Porque de sentimientos... mejor no hablar.

Sunday, July 13, 2008

Best before

En mi vida el 13 resultó siempre un signo de buen augurio.
Tanto que alguien alguna vez declaró que creía haberse enamorado de mí en una noche de 13; hoy hace 10 años y aunque algunas cuantas cosas han cambiado todavía lo recuerdo.

Siempre creí que debería haber nacido en un país de habla inglesa. Creo que también debí haberlo hecho un día después. Demasiadas casualidades si no.

Thursday, July 10, 2008

Cafeína intravenosa por favorrrrrrrrrrrrr


En mi vida he tomado millones de cafés. De muchos tipos, y sabores.
En lugares originales, y en otros sitios de paso como gasolineras; esta misma mañana hasta me lo he tomado en el coche, conduciendo en la autovía.

Lo que jamás en mi vida he tomado es, de lunes a viernes, un café en casa. De ésos que huelen bien en las cocinas de mis vecinos. Envidia cochinaaaaaaaaaaa. Ésos que mientras voy caminando y atravesando ventanas, aun dormida me hacen preguntar(me): Pero ... esta gente ¿a qué hora se levanta para poder desperezarse, cepillarse los dientes, preparar café, ducharse, beberse el café y ... salir en hora para entrar puntualmente a trabajar. Sobre todo esto último.
Imposible: yo no llego.

Wednesday, July 09, 2008

Independence day

Mirá vos. Me ha tocado emigrar al país del que nos independizamos che ... y festejar mi santo en un día tan patriótico que da risa.

Razones


Hoy es mi Santo.
Con lo mala que soy a ratos ... me mereceré acaso un día santo?
Vamos a llamarlo: Errores del calendario ... O ventajas del exilio.

Friday, July 04, 2008

Galeano dice ...

Una crónica genial del escritor oriental Eduardo Galeano
Para los de más de 40. (Eduardo Galeano)
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores.
¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora está bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. ¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos! Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡Nos están fastidiando! ¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica. ¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa? ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el
electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros? Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de ........... años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma solo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo' pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'. Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo). Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se
desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron? En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos... ¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos! Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!! ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'este es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el
ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney. Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la
copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las
hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella. Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Ah ¡No lo voy a hacer! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour. Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.

Viernes rioplatense

Lo que daría yo porque hoy fuera viernes y me tocara volar en el puente aéreo desde Buenos Aires a Montevideo...por trabrjo, sí, qué más da? Si lo lindo es cruzar

Lo que daría yo por leer un rato a Galeano en ese vuelo tan corto como inestable. Lo que no daría yo ... por ver a mis amigas uruguayas y tomarme unos mates.

Como contrapartida a todo eso imposible, van estos trozos de Galeano desde el Mediterráneo al Río color plata. Desde lo dulce a lo salado, o es que acaso es al revés?