
En mi vida he tomado millones de cafés. De muchos tipos, y sabores.
En lugares originales, y en otros sitios de paso como gasolineras; esta misma mañana hasta me lo he tomado en el coche, conduciendo en la autovía.
Lo que jamás en mi vida he tomado es, de lunes a viernes, un café en casa. De ésos que huelen bien en las cocinas de mis vecinos. Envidia cochinaaaaaaaaaaa. Ésos que mientras voy caminando y atravesando ventanas, aun dormida me hacen preguntar(me): Pero ... esta gente ¿a qué hora se levanta para poder desperezarse, cepillarse los dientes, preparar café, ducharse, beberse el café y ... salir en hora para entrar puntualmente a trabajar. Sobre todo esto último.
Imposible: yo no llego.

